domingo, 20 de julio de 2014

Instrucciones para medir el tiempo...con latas de atún


Hace unas semanas descubrí a un autor que me sorprendió de una forma muy particular. Se trata de Julio Cortázar, autor argentino  que con su obra "Historias de cronopios y famas" nos  da una lección a propósito de los límites de la imaginación.

Pues bien, después de adentrarme en su capacidad de extraer una historia, una frase o media página de cualquier situación cotidiana he llegado a la conclusión es que he estado desperdiciando el 90% del tiempo en mi vida, pues los límites nos los ponemos nosotros mismos.

Nuestra capacidad creativa es ilimitada.

Los relatos que más me han sorprendido de la obra son los que forman parte de "Instrucciones para hacer cosas" como "Instrucciones para llorar" , "Instrucciones para subir una escalera", "Instrucciones para dar cuerda al reloj", e incluso "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj".

"Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro.  Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto.
Duración media del llanto, tres minutos"

( Fragmento de "Instrucciones para llorar" )

Es un libro muy recomendable para adentrarse en el desconocido y misterioso mundo de los microrrelatos, del que los autores latinoamericanos tienen mucho que aportarnos.

Pero además de Cortázar hay otro ejemplo  más cercano  a los que procedemos de mis tierras de naranjas, arrozales y veranos de mediterráneo sol . Se trata de Joan Fuster, que con su ensayo  "Diccionari per a ociosos" nos regala una serie de definiciones atípicas para algunas palabras escogidas de cada letra del abecedario.
Sin duda, otra lección de creatividad.

Dado que mi favorita es la definición de la palabra TIEMPO: 

"Què és el temps? Allò que creix mentres dorms. Això és el temps?"

("¿Qué  es el tiempo? Aquello que crece mientras duermes. Eso es el tiempo")

Dada la relatividad del tiempo y la relatividad de la inspiración, he decidido crear una nueva sección , siguiendo las directrices de estos dos autores: INSTRUCCIONES PARA MEDIR EL TIEMPO.

Y créerme , os vais a sorprender de la cantidad de formas que hay para medirlo. Sólo tenéis que animaros a confiar en vosotros mismos y a incentivar vuestra creatividad.

Como dijo Cortázar en una entrevista:

Charles Chaplin
"Hay dos tipos de lectores: el activo y el pasivo.
La literatura no se debe entender como una calle con un sentido único.
El Romanticismo tendió a considerar al creador  como un pequeño Dios venerable y al lector como a los fieles  que debían recibir el mensaje de Dios (...)
 Actualmente pienso que entre el autor y sus lectores hay o puede haber una dialéctica dinámica muy fecunda.(...)
Pero no se trata de escribir na literatura didáctica, se trata de que el lector sea parte del libro, tenga parte responsabilidad dentro del libro. (...)
Es lo que yo denomino: lector cómplice."




Instrucciones para medir el tiempo con una lata de atún.

Materiales: una lata de atún, metro, plato, pan, camisa blanca recién planchada.

Requisitos: conocimientos básicos de geometría, tiempo libre.

Dificultad: media.

Elija un día de aburrimiento sin ocupaciones de ningún tipo, preferiblemente un domingo después de la misa, la visita a casa de los padres, o el vermú del mediodía.

Abra su despensa y extraiga de ella un la lata de atún en aceite de oliva. Hágase con un metro y tomé las medidas pertinentes

Si su lata cumple con los criterios internacionales de latas estándar de atún las medidas obtenidas deben ser las siguientes:

Diámetro: 6,5 cm
Altura: 3,5 cm
A continuación dispóngase a calcular su volumen.

Le recordamos que geométricamente una lata de atún cumple con las características de un cilindro y  que la fórmula para calcular el volumen de éste es la siguiente.

V= p · r2 · h

Donde V es el volumen. p el número pi ,una constante que  relaciona la circunferencia con su diámetro y cuyo valor nunca termina porque es un número irracional. Finalmente  h  es la altura.
Así pues tenemos,
V= p · (6,5/2)2· 3,5
V= 3,14 · 10, 56 · 3, 5
V= 116,05 cm3

Elaborando las equivalencias pertinentes en unidades del sistema internacional:

cm3= ml =gr
116,05

A continuación compruebe el valor numérico indicado en la lata:

Peso neto: 85 g / Peso neto escurrido: 52g / Contenido: 85ml

Vuelva a leer el valor del contenido.

Al ver que no coinciden, no se inquiete, respire hondo, hemos calculado el contenido teniendo en cuenta el recipiente.  Si desea calcular el verdadero volumen del producto dispóngase a abrir la lata, para ello hágase con un plato y dos rodajas de pan.

Vierta el contenido sobre esas dos rodajas. En ese momento usted se percatará de que todavía lleva puestas sus mejores galas dominicales.

Sienta la densidad del aceite esparciéndose entre el blanco de su camisa recién planchada.

Deseche la idea con la que tanto entusiasmo debuto al principio de este manual. Ya no importa cuanto ocupaba ese pedazo de carne que algún día tuvo un proyecto de vida debajo de las aguas marinas y que ha sido injustamente víctima de su experimento casero.

Ahora su máxima preocupación es evitar mancharse lo menos posible.
Dé camino a la redención masticando cada centímetro cúbico imposible de medir.

Digiera esa rabia.

Para llevar este sentimiento a su máximo apogeo dispóngase a descifrar los números impresos en la parte superior de la lata que acaba de abrir.

Consumir preferentemente antes de:

31.12.1999

Sienta esa impotencia que nos queda al descubrir que hace muchos domingos que no abrimos la despensa.

FIN


A las latas de atún que tanto me están ayudando a sobrevivir.
…y a T, por comprender mi obsesión por el atún.


Os dejo con un sorprendente video de la BBC sobre la pesca de atún en las aguas del sur de España.
Aquí se ve reflejada la lucha de dos seres carnívoros por una misma presa.
La ley del más fuerte. Pensar en ella la próxima vez que vayáis a comeros una lata de atún.

  



martes, 10 de junio de 2014

Mecanismos de adaptación

“La locura, a veces, no es otra cosa que
 la razón presentada bajo diferente forma”
(Goethe)
“En la venganza el más débil es siempre el más feroz”
(Balzac)
“Y pues, nosotros matamos para construir un mundo donde nunca más nadie matará.
Nosotros aceptamos ser criminales para que la tierra se cubra finalmente de inocentes”
(…)
“¡Morir con ella! Los que aman hoy en día deben morir juntos si ellos quieren estar reunidos.
La injusticia, separa .  La vergüenza, el dolor, el daño que hemos hecho a los demás y el crimen separan.
Vivir es una tortura puesto que vivir separa”
(“Los justos”, Albert Camus)

"Summer interior" de Edward Hopper
Lo que más le impresionaba de aquel lugar no era la frialdad del color de sus paredes. Tampoco la rigidez de los muebles. Ni si quiera la falta de decoración. La verdad es que una lámina de algún pintor moderno o alguna fotografía enmarcada hubieran ambientado más esa estación de paso en la que algunas personas se ven condenadas a esperar ese tren que nunca llega.
Era precisamente esa espera constante, esa incertidumbre y falta de vitalidad  la que más le impresionaba.  Pero …¿por qué? Cuando cada uno de los pacientes abandonaba su limitado ecosistema a la hora de la comida o de la cena, él ponía en marcha ese morboso vicio oculto de entrar en las habitaciones cuando no hay nadie, diseccionar con la mirada cada uno de los rincones ocupados por objetos personales. “¿Por qué estará leyendo a este autor? “ “Vaya, estas chocolatinas también las tomaba yo cuando era niño”, “Mi madre también se lava con ese jabón,” “¿Qué es lo que estará escribiendo en ese cuaderno?”.
 Observar esos fragmentos de existencia agrupados en esos 8 metros cuadrados  y darse cuenta de que también podría ser la suya propia le impresionaba.
 Le impresionaba aún más que evaluar los efectos secundarios de la medicación o una sesión de terapia electroconvulsiva.
Él lo sabía, y el personal de enfermería también, pero no se lo tenían en cuenta. La verdad es que era una costumbre bastante fetichista,  pero a la vez también formaba parte de un ejercicio mental para divagar con la imaginación de un ser cuya mente se ha invertido por sí misma…o la ha invertido la vida.
Más que una costumbre era un desafío , un reto personal  al que todo psiquiatra aspira a conseguir:
empatizar con la locura.


En la consulta
-Pasa Marta. Pasa y coge asiento, estás en tu casa.
-Gracias. Perdóneme pero estoy un poco preocupada por su rápida llamada. ¿Qué le ocurre ahora mi madre?
-Verás , ayer hable con el juez y con vuestro abogado.- el doctor bajó la mirada hacia sus zapatos, solía hacer eso cuando no guardaba el suficiente valor como para dar una mala noticia. Finalmente volvió a levantar la mirada y la miró directamente a los ojos.-Siento decirte que después de 6 meses de libertad condicional hospitalizada en este servicio y yendo una vez por semana al juzgado…se…se….- no le conseguía articular bien las palabras- para nuestra mala sorpresa se  ha desestimado la petición para suspender la condena.
Marta se llevó las dos manos a la cabeza cubriéndose todo el rostro.
-          Tanto mis compañeros como yo hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos. Cómo bien sabes, después de aquel suceso tu madre desarrollo un trastorno adaptativo mixto ansioso-depresivo que con terapia y algo de tratamiento conseguimos estabilizar sin necesidad de hospitalización. Pero después del asesinato , tu madre tiene que estar aquí porque tenemos miedo a que ese trastorno adaptativo haya derivado a un síndrome bipolar o a una esquizofrenia, y que esa sea la causa de ese delito que ha cometido. Estás dos patologías son dos trastornos digamos “mayores “ legalmente, esto quiere decir, que la pena se podría ver reducida o inexistente. Pero desgraciadamente, y a pesar de que el abogado y nuestro equipo ha declarado “estado palmariamente desestabilizador para su estado psíquico y físico a causa de su grave enfermedad mental”, no ha sido suficiente para el juez.
 Aún no nos entra en la cabeza como ha podido ocurrir esto, de verdad, pensamos que son intereses personales del magistrado con el abogado de la defensa. Todos sabemos desgraciadamente cómo funciona la justicia en este país.
El doctor seguía mirándola, ella continuaba con las manos adheridas a su rostro, como si hubiera nacido así. Como si nunca hubiera visto la luz del sol por permanecer con en la oscuridad de su propia piel, protegida del mundo exterior. Se podía advertir su agonía subyacente creciendo por dentro, como si fuera a estallar.
-Marta, me temo que tu madre tendrá que ir a prisión.
Pensamos que es mejor que se lo comuniques primero tú. Puede que sea demasiado incómodo para ella que lo hagamos nosotros. 
Por mucho que este sea mi trabajo, y que lleve en esto más de quince años , en determinados casos, no puedo llegar a transmitir la misma confianza que transmite una hija.

6 meses antes

Esa copa le había quedado más reluciente que la anterior. Tenía que darse prisa a las diez llegaría “el club de la sed” y tenía que tener todo preparado para ocupar toda la barra.
De momento, se abrió la puerta.
Se quedo, frío , parado, inmóvil.
No , no podía ser él. 3 años habían pasado. Y ahora estaba allí entrando al bar como si nada hubiera ocurrido.
Se le cayó la copa al suelo y se le rompió en pedazos.

-Hombre,  Manolo. ¡Pero cuanto tiempo! ¿Qué te trae por aquí?
-¡Madre mía Paco! ¡No sabes cuánto echaba de menos tu bar! 
-¿Qué te trae por aquí? – exclamó con disimulable sorpresa.
- Pues al fin , después de tres años, la jodida condicional.
 Ya era hora, ostia. Ya estaba bien, ya. El talego me está dejando gilipollas.
Ponme un ron con hielo anda, que allí lo único que me dan es vino de garrafa.
-Enseguida. Vaya, no me queda ron en la barra. Voy al almacén, ahora vuelvo.

En cuanto el camarero se fue, las cortinas de la puerta se movieron.
Él dirigió la mirada hacia la puerta.
Se quedó petrificado.

-¿Qué haces aquí?- preguntó soprendido.

Ella se dirigió hacia él. Tenía la mirada fija en ninguna parte. Sostenía una botella de dos litros de agua mineral en la mano.

De forma automática la esparció por encima del cuerpo de aquel hombre, de pies a cabeza.

-¿¿PERO… QUÉ…?? ¿QUÉ COÑO ESTÁS HACIENDO??

Ella seguía con esa inexpresividad. Si la mirabas fijamente podías incluso dudar de si de verdad se mantenía con vida.

Metió las manos en una bolsa de plástico que llevaba colgada en el brazo derecho y de ella sacó un encendedor del gas.

Presionó el botón

Seguía con esa mirada fija, inmóvil.

En menos de 5 segundos el hombre estaba cubierto de llamas.

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HIJA DE PUTA!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡HIJA DE LA GRAN PUTA!!!!!!!!¡¡¡¡¡¡¡SOCORRO!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!!!!!!!!


Vuelta al presente

-“Toc, toc”- llamaron a la puerta.
Marta entró a la habitación.

 Ay mísero de mí, y ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí 
contra vosotros naciendo. 
Aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor, 
pues el delito mayor 
del hombre es haber nacido.”

-          Vaya, parece que tienes a Calderón de la Barca en tu habitación.
-          Sí, la verdad es que así no me hace falta leer.  Te presento a Amanda, la acaban de cambiar de habitación. A partir de ahora estará conmigo. Fue profesora de literatura y sólo se comunica con fragmentos de obras. Es increíble, se las sabe de memoria, lo más curioso es que solamente habla con ellas, las utiliza como un idioma, un lenguaje . Le puedes preguntar cualquier cosa que te contestará de esa forma tan poética. Ya te puedes imaginar cómo serán las consultas con el doctor.
Hoy es el día de “La vida es sueño”.

-¿Y desde cuando se comunica así?
- Pues …yo no lo sé seguro, pero al parecer las enfermeras me han contado que su hijo tenía problemas con las drogas, y acabó tirándose al vació desde la terraza de su finca mientras ellas tendía la ropa.
A partir de ese momento, ella desencadenó una crisis post- traumática increíble y sus propios mecanismos de defensa internos desarrollaron estas “Alucinaciones literarias” que la han llevado hasta aquí.

A veces, me quedo mirándola, en silencio, y me pregunto  hasta donde quiere conducirnos nuestra mente, pues a parecer estamos condenados a ser esclavos de ella durante nuestra propia existencia.
La vida es injusta.
Marta tenía ganas de utilizar la técnica que utilizaba siempre cuando quería escapar y no podía hacerlo físicamente.  La  de cubrirse el rostro con las manos y esconderse de la realidad.
Tomó otra decisión.
Se acercó a ella y sin pensarlo dos veces la abrazó. Lo hizo como nunca antes nunca lo había hecho, perdiéndose en sus brazos, sintiendo su ternura.
Nunca antes había sentido esa calma, esa paz.
Ese era su mecanismo, sentirse segura.
-Mamá
-¿Qué ocurre hija?
- Te quiero.

En la consulta
-¿Cómo se lo ha tomado?
-La verdad, me ha sorprendido. Mejor de lo que me esperaba. Es mucho más fuerte que yo. Dice que por fin está en paz consigo misma. Doctor…¿Cómo es que después de aquello, sus emociones la hicieran prisionera de sí misma y yo en cambio consiguiera salir adelante?
-Verás Marta, desgraciadamente la vida implica inevitables circunstancias que la mayoría de los seres humanos aprenden a manejar adaptando sus respuestas biológicas, psicológicas y sociales. En el caso de un acontecimiento tan estresante y agresivo como el que tu viviste el cual tuvo un impacto tan grande para ti  y tu familia, obliga a fabricar unos esfuerzos de ajuste adaptativo.
Cada uno de nosotros desarrollamos respuestas personales ante este tipo de situaciones. En tu caso, la respuesta fue excelente y muy favorable: conseguiste salir adelante tanto en el ámbito profesional como personal a pesar de tu juventud, estudiaste una carrera, ahora trabajas como ingeniera, tienes una pareja, has formado una familia , tienes hijos…etc.
La verdad es que tu caso es de estudio. Yo no conozco a nadie que hubiera salido de esa situación tan agónica como lo hiciste tú.
Eres una superviviente.
En cambio tu madre desencadenó una reacción emocional y comportamental alterada y duradera como respuesta, que le condujo a acabar con la vida de ese hombre.
No quiero que te sientas culpable por ello, Marta, no depende de nosotros saber la forma en la que vamos a actuar frente a un acontecimiento vital traumático.

Hubo un silencio de más de cinco minutos.

-          Y …¿Cómo ha estado ella aquí durante estos 6 meses?
-          No tenemos queja ninguna, su comportamiento ha sido excelente. Participa en todas las actividades que hacemos, ahora mismo se ha ido con algunos de los pacientes y con los enfermeros a dar una vuelta por el jardín. Además…parece que se vuelve a concentrar.
-          ¿Por qué lo dice?
-          Hace 3 semanas cuando volvió del permiso del fin de semana de vuestra casa se trajo un libro que no deja de leer.
-          ¿Qué libro es?
-          “Electrónica analógica”.
-          ¡Pero si es una asignatura de las que estudié en segundo de carrera! ¿Qué le habrá dado ahora por eso?

El psiquiatra y Marta se miraron uno al otro fijamente.
-¡Oh Dios mío!- exclamó Marta ahogando un grito.
-No, Marta, no creo que lo intente de esa forma. Saltaría el diferencial de la luz, ya hay pacientes que lo han intentado varias veces metiendo los dedos dentro del enchufe con las manos mojadas y no ha ocurrido nada.

Marta se quedó blanca , pálida,  petrificada en el asiento como un iceberg en el norte del océano Atlántico.

De repente se levantó bruscamente.

-¿Los pacientes han salido fuera, no?

-          ¡Venga conmigo! ¡No tenemos mucho tiempo! ¡Tenemos que actuar deprisa!

Empezaron a correr por el pasillo como si el fin del mundo fuera a llegar en menos de cinco minutos y en sus manos se albergara  su salvación.

-¿Dónde está la sala de máquinas, quiero decir, el cuarto de la electricidad?- exclamó  Marta.
-En el sótano. Bajemos por la escalera de seguridad, ¡es más rápido! ¿Por qué lo preguntas?
-La única forma de electrocutarse es desactivando el diferencial de la luz. Para ello hay que empalmar los cables pertenecientes al área donde se vaya a producir el cortocircuito,  con unas tijeras es suficiente. Después puedes acabar con tu vida tan sólo encendiendo el interruptor de la luz con las manos mojadas.
-Joder, no lo puedo creer, no doy crédito, ¿Cómo no se me ha ocurrido? De todas formas  se necesita llave para entrar allí.
-¿Y usted cree que  con la inteligencia que tiene mi madre, no habrá planeado hacerse con ella?

A continuación se oyó un grito en el que venía del fondo del pasillo.

-          ¡¡¡¡SE NOS HA ESCAPADO!!!! ¡¡¡¡ MIENTRAS ESTÁBAMOS JUGANDO EN EL JARDÍN SE HA ESCAPADO!!!!- exclamó un enfermero.

Los tres corrieron sin cesar. Es en esos momentos, cuando uno siente que el tiempo es relativo, que no importa a qué velocidad vayan tus piernas o tu corazón, porque son tus pensamientos las piedras que entorpecen el camino.

Cruzaron, otra esquina , otra más, girar a la derecha, a la izquierda, ese laberinto no tenía fin.

Al fin llegaron a la puerta del cuarto de máquinas.
Intentaron abrir, pero la puerta estaba cerrada con llave
Se oyó un ruido. Cómo un chispazo.

Luego el sótano se inundó de un olor carbonizado.  



“Yo sueño que estoy aquí,
Destas prisiones cargado,
Y soñé que en otro estado más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
 una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
 y los sueños, sueños son.”

Amanda no paraba de repetir el monólogo de Segismundo desde la muerte de la madre de Marta. Había conseguido que todo el hospital se lo supiera de memoria.

El psiquiatra había salido a fumar con una de las enfermeras.

-Bueno, ¿y tú cómo estás?
- La verdad es que aún no me lo explico.
-Ya sabes que si algo caracteriza a estos pacientes es que son completamente imprevisibles. Nunca sabes que es lo que va ocurrir en los próximos  minutos.
- Si, eso está claro tienes toda la razón. Pero es que ella no presentaba intenciones ni ideas suicidarías. Además su comportamiento era excelente.

Permanecieron en silencio entre calada y calada, mientras tragaban el humo como si éste fuera a incinerar toda la angustia que sus cuerpo eran incapaces  de evacuar.

-¿Puedo hacerte una pregunta? – dijo la enfermera.
-Dime
-¿Cómo hubieras actuado tú en su situación?
-¿En cuál?
-Si un degenerado  hijo de puta hubiera violado a tu hija cuando está tuviera 13 años.

El doctor se cubrió la cara con sus grandes manos. Ahogo un gemido. Se las retiró.
Y dijo:

-          De la misma manera.

FIN
A todos los que luchan, aunque la mente les haya hecho esclavos de sí mismos.
Y a mi amiga Clara, mi ingeniera favorita, por ayudarme en la parte técnica de esta historia y por supuesto… por ser como es.

Nota: después de leer la historia, os invito a escuchar la música que me ha inspirado a escribir. Cerrar los ojos, y dejaros llevar por esos puntiagudos acordes de violín.

Aquí os dejo el enlace:

lunes, 5 de mayo de 2014

El soldado que tenía miedo a los disparos


En la naturaleza del hombre encontramos tres causas principales de querella: la competencia, la desconfianza y la gloria

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La base de todas las sociedades grandes y duraderas ha consistido, no en la mutua voluntad que los hombres se tenían, sino en el recíproco temor.

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El hombre es  un lobo para el hombre

(Thomas Hobbes)

Si la razón hace al hombre, el sentimiento lo conduce.

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El hombre es un milagro sin interés.

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La naturaleza ha hecho al hombre feliz y bueno, pero la sociedad lo deprava y lo hace miserable.

(Jean Jacques Rousseau)

Creo en el hombre antes que en las fronteras

(anónimo)

Febrero de 1940.

El hielo comienza a invadir el Rin, los soldados ya no se acercan tanto a la orilla como hacían durante los cálidos meses de verano. Le tienen un respeto especial a ese río, no porque sea amplio y caudaloso sino porque ha sido el principal testigo de casi todas las batallas combatidas en esta limítrofe  región del viejo continente, llamada Alsacia.

Soldado nazi, en proceso de registro
 de una asustada ciudadana francesa.
La Alsacia ha sido durante más de siete décadas capricho de todos y de nadie al mismo tiempo: los primeros en apropiarse de ella fueron los alemanes, después de la Gran Guerra de 1914, a los franceses les llegó su momento de gloria…pero ahora … ahora un monstruo más grande amenaza con  atravesarla.

…más de 60.000 personas con menos  30 kg de peso como hogar cada una han partido ya de una de sus ciudades más importantes, Estrasburgo…hacía un destino mejor…

…o peor…

El III Reich  está empezando a romper el hielo que petrifica las orillas del Rin.

 Herbert Kauffman trazaba todos estos pensamientos en su vasta imaginación, mientras masticaba una de esas cebollas crudas que les dan a los soldados para que su estómago no reclamara entre horas.

-Pero… ¿se puede saber que estás haciendo otra vez con la mirada perdida delante del río? Siempre estás con la cabeza en otra parte. Si necesitas mujeres nos lo dices y nos encargamos de ello, que para eso estamos juntos en el campo de batalla, pero no te pierdas cuando el General Schneider nos está llamando. ¡Venga , espabila y vamos a formar, que como se enfade no habrá nadie que te saque de esta!

El General Schneider tenía agua del Rin dentro de las venas. Tenía tanta rabia dentro que hasta el Fuhrer evitaba encontrarse con él cuando el humor le cambiaba.

Mitín nazi en Plaza Kleber

-¡¡¡FOOORRMEN FILASSSS!!!- gritó el General- Escuchadme bien porque lo que os voy a decir ahora no lo voy a repetir, y seréis vosotros , panda de inútiles, quienes sufriréis  después las consecuencias.
Veréis, uno de nuestros espías nos ha comunicado que  el General Jean- Pierre Marchand (mi homólogo francés), resultó herido de bala en la batalla de ayer. Hasta este mismo momento pensábamos que había muerto. Pero, no, no…el muy puerco no sé de dónde sacó las fuerzas para salir del campo de batalla.

¡¡¡QUIERO QUE ME LO TRAIGÁIS TAL Y COMO OS LO ENCONTRÉIS!!! Si os lo encontráis muerto, le haremos el funeral nosotros, al estilo germánico… Y si está vivo , ya pensaré yo si utilizarlo como moneda de cambio, aunque difícil lo veo porque me corroe el ansia  de volarle los sesos a ese maldito gabacho desgraciado.

¡TENEÍS 7 DÍAS! Si no lo encontráis dispararé a uno de vosotros al azahar.

¡¡¡¡LA ALSACIA ES NUESTRA!!!!

Después de todo aquel discurso, el soldado Kauffman, prosiguió con su paseo por las orillas del Rin, como si nada hubiera pasado. Sus aguas le hipnotizaban tanto, que a veces ni si quiera era consciente de que se encontraba colgado del hilo de una guerra.

Se hizo de noche, pero como no conseguía dormir, continuó por el bosque que ahora bordeaba al Rin.
Comenzó a nevar, pero caminó y caminó como si buscara el camino que lleva al centro de la Tierra , como en la novela de aquel francés, Jules Verne que le contaba su madre cuando no podía dormir. Desde luego, la humanidad tendría que ir en busca de otros mundos mejores cuando la Tierra esté repleta de guerras.
Amaneció con más de un metro de nieve bajo sus pies. Detrás de él sus huellas le perseguían.

Se detuvo para mirarlas.

Y de momento, silencio.

Que sensación tan agridulce, la paz del silencio en medio del odio de la guerra.
Detuvo su vista en el horizonte, y se fijó en un tronco más ancho de lo normal. Se dio una palmada en la cabeza para comprobar que no era una alucinación producida por el frío y siguió caminando.
A medida que se acercaba la anchura del tronco iba adquiriendo la forma de un ser humano. Al colocarse delante de él, se quedó petrificado por lo que tenía delante de sus ojos.

Un rostro azulado tiritando al ritmo de una mano que sostenía un arma que Kauffman en su vida hubiera intentado disparar.
 El edificio más antiguo de la Universidad, actualmente abierta ,
tan sólo a 50 metros de mi pequeño estudio

Lo primero que se le ocurrió decir fue:
-¿Hace tanto frío como parece, verdad?

El señor azul, le tendió torpemente la mano de la escopeta mientras tiritando y muy , muy bajito le susurraba:

-Acaba conmigo, por favor.

-¿Dispararte? ¿Yo? ¡Vaya chiste! ¡Pero si me dan miedo las armas! Si cada vez que oigo una de mis compañeros durante las sesiones de entrenamiento me dirijo a la retaguardia. El resto de soldados dicen que soy demasiado inocente para estar donde estoy, y que no saben cómo narices he llegado hasta aquí con sólo 17 años. Bueno, otros soldados también dicen que soy mariquita, pero eso le aseguro que no, al menos por ahora. En fin, voy a sacarle de aquí para que pueda seguir disparando como antes que seguro que lo hacía muy bien.

 Le dio un poco de té tibio con azúcar que llevaba siempre en su cantimplora, pues en una de esas novelas que tanto le había leído su madre decía que el alcohol podía agravar aún más la hipotermia.
Luego le ayudó a incorporarse y notó que no podía apoyarse con su brazo.
Le arrancó parte de su uniforme y vio que ahora el señor azul, empezaba a transformarse en señor rojo, por el antebrazo derecho. Estaba perdiendo mucha sangre.
Kauffman sabía lo que tenía que hacer.

-¿De qué parte del Rin es usted? Yo de las dos, porque mi madre nació en un lado y mi padre del otro, como la mayoría de los que combatimos seamos alemanes o franceses. Sabe…usted y yo vamos a hacer un trato. Yo le voy a vendar muy fuerte la parta alta de su antebrazo para que deje de perder sangre…y usted me promete que no se enfadará conmigo si nunca más vuelve a disparar con un arma como esa.
Imagen promocional de "Malditos Bastardos" (Q. Tarantino) .
 Película que me ha ayudado a crear ambiente.

El señor azul asintió ligeramente, mientras las lágrimas cubrían su rostro. Nuestro pequeño soldado, le hizo un torniquete con un paño largo que conservaba en sus pertenencias. Luego miro en su reloj la hora, 9:33. Escribió esas cifras en el hombro del señor azul con su sangre. Toda una obra de arte la que acababa de pintar en medio de la nieve.

No tuvo problema en llevarlo en su espalda, pues aunque joven, Kauffman era un chico que le sacaba dos cabezas a cualquier soldado de a pie.
Miraba su reloj cada 15 minutos, para poder aflojar el torniquete.
Después de 4 horas de marcha, finalmente vieron un campamento al horizonte con una bandera azul, blanca y roja ondeando.

-Le tengo que dejar aquí, hemos llegado a la enfermería más próxima, la de la base francesa.

El señor azul se le quedó mirando fijamente:

-¿Por qué haces esto?

-Yo no elegí ser soldado. Me hicieron soldado.

El señor azul le apretó fuertemente con  la mano que no tenía el torniquete mientras le sonreía.
Kauffman llamó sigilosamente a la puerta, lo dejó al lado, y desapareció tan rápido como las aguas del Rin.

Al caer la noche llegó a su campamento.

Otra vez el silencio.

Divisó a sus colegas a los lejos, aunque ellos no se acercaron.

 -Qué extraño.- pensó

 Empezó a entrarle hambre y se dirigió hacia ellos corriendo.
-¡¡EH CHICOS ME QUEDA UNA CEBOLLA!! ¿¿LA COMPARTIMOS??

Escuchó una voz cercana que procedía de detrás.

-Quién traiciona una vez, traiciona dos veces.

De momento y sin pensarlo, calló sobre sus rodillas, después sobre la nieve.


 Y cuando ésta se derritió volvió a las aguas del Rin.

FIN

A todos los abuelitos y abuelitas que veo en urgencias, que con todas las aventuras que me cuentan han acabado alimentando parte de esta historia.
 "Pont de l'Europe". Puente de Europa, nexo entre ambas naciones

Notas a pie de página:

Una de las razones por las que escogí Estrasburgo como destino Erasmus es por su situación fronteriza. Esto implica mestizaje, tolerancia y sobretodo ¡respirar historia por todas partes!

Hace unos meses , una mañana de domingo me dolía mucho la cabeza y en vez de tomarme una pastilla de Paracetamol me fui con mi bici a Alemania, que solamente se encuentra a 6 km.
Al cruzar la frontera , atravesé el Rin por un puente llamado "El puente de Europa".
Me quedé mirando el rio y empezé a recrear en mi mente cada uno de los episodios que ocurrieron (o tal vez no) entre sus dos aguas.

¿Por qué el ser humano posee la misma capacidad para unir que para separar?

Que paradoja que al bajar de ese puente, en la parte alemana, me topará con el camino de Santiago, representación de la conexión entre rutas según la UNESCO.

Que casualidad también, que  Estrasburgo sea hoy en día capital europea de los derechos humanos.

Consejo de Europa.
A veces, aprendemos de la historia (pero solo a veces)