domingo, 28 de septiembre de 2014

El dilema del recién nacido


“La única manera de librarse del dolor de perder las ilusiones es no tenerlas”
(Charles Marriott)

"No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo".
(Emil Cioran)


Personajes:
NIÑO
REFUGIADO
REFUGIADA
MÉDICO
ANCIANO

ACTO PRIMERO

La cueva donde se esconden los refugiados.
(Se alza el telón en medio del silencio. Todos los personajes están sentados en torno a una mesa, inmóviles. La mesa está orientada cara al público, sólo se observa el tronco de los personajes. El REFUGIADO se levanta para tomar la palabra. Habla en voz baja).

REFUGIADO:
Por fin estamos todos reunidos.
ANCIANO:
Por desgracia no estamos todos los que deberíamos.
REFUGIADA.
Es importante.
REFUGIADO:
Mis combatientes, he organizado esta reunión para daros una serie de noticias que me temo no van a ser de vuestro agrado.
En primer lugar, me veo obligado a describiros nuestra situación actual.
Hace más de cinco años que convivimos en esta morada formada  por roca calcárea que nos protege de una guerra que nunca vimos empezar y me temo nunca veremos terminar. En un principio todos teníamos esperanzas en la resistencia, pues sentíamos orgullos y plenitud en nuestras acciones mientras éramos dirigidos por un bando muy bien organizado; participábamos en la recogida de armas y explosivos, escribíamos propaganda para concienciar a la población civil, incluso nos atrevíamos a hacer guardias por la noche.
Nos convertimos en un núcleo esencial para el desarrollo de la resistencia a pesar de nuestra distancia geográfica respecto a la capital del país y nuestro limitado número de combatientes.
Hasta que hace un mes ocurrió aquello…

(Todos bajan la cabeza)

La hegemonía de la defensa enemiga se confirmo con el lanzamiento de aquel misil aéreo sobre el helicóptero que cada quince días nos proporcionaba recursos de subsistencia.

(REFUGIADA abraza a NIÑO)

Por lo que ahora mismo nos encontramos totalmente incomunicados respecto al resto de combatientes de la resistencia, con escasez de alimento y además nos vemos obligados a aplicar medidas de seguridad extrema para evitar ser descubiertos.

(Todos levantan la cabeza y se miran entre ellos)

Así pues, debemos aplicar estrictamente las siguientes medidas: elaboraremos una lista de triaje para la administración del alimento así como una comunicación a través de susurros, o en su defecto ,escrita, además de evitar todo ruido posible.
Combatientes, se adentra una época oscura para la resistencia, pero más dura para nuestra pequeña comunidad, tenemos que ser fuertes y fieles a nuestros principios.
¡Unamos nuestras manos!

(Todos unen sus manos en el centro de la mesa mientras susurran)

Prometo dar mi trabajo
Prometo dar mi esfuerzo
Prometo dar mi esperanza
Prometo dar mi lucha
Prometo dar mi sangre
…a  la resistencia.

(De repente, REFUGIADA cae de la silla ahogando un grito sordo. Un charco de líquido se desplaza por el suelo de la cueva)

MÉDICO:
¿Qué ocurre camarada? ¿Estás bien?
NIÑO:
¿Mamá qué te pasa?
REFUGIADA:
Creo que acabo de romper aguas.
MÉDICO:
¿Sientes contracciones?
REFUGIADA:
No, todavía no.
MÉDICO:
En las próximas horas va a nacer. Tengo que preparar el material, y tú debes permanecer en reposo.

(REFUGIADO, se desplaza lentamente hacia un extremo de la cueva dando vueltas sobre su propio eje, mientras coloca las manos sobre su cabeza).

REFUGIADO:
Tenemos que tomar medidas.
MÉDICO.
¿Qué medidas?
REFUGIADO:
¿Acaso no os dais cuenta de que la criatura , nada más nacer, tendrá que llorar?

(Todos se miran. REFUGIADA permanece con la mirada fija en un punto aislado del infinito)

ANCIANO:
¿Qué vamos a hacer, ahora?
REFUGIADO:
Sólo tenemos una opción: priorizar.
Decidir lo que es más bueno no sólo para la resistencia y el futuro del país, sino para la pequeña comunidad que hemos formado. El llanto del recién nacido será percibido por las milicias de la defensa y nos descubrirán, a pesar de lo inaccesible que es nuestra cueva y lo difícil que es llegar a ella, el sonido se transmite muy bien.
Ahora os ruego que me escuchéis atentamente y reflexionéis sobre lo que os digo, pues disponemos de un margen estrecho de tiempo.
¿Sacrificarías vuestras vidas y las de vuestros compañeros, además de vuestro futuro, por la de un ser humano que carece de identidad , de ideales, de  moral …y ni siquiera posee noción de conciencia?
¿Qué importa acabar con una vida si con ello salvamos a un número mayor de vidas y a una ideología?

(REFUGIADA continua con la mirada fija , inexpresiva se deja caer al suelo, y empiezan a derramarse lágrimas a lo largo de su rostro, en profundo silencio).

MÉDICO.
No es tan fácil tomar esta decisión, pues la existencia del bebé no deja de ser vida, y la vida es igualmente valiosa para todos los seres humanos independientemente de su evolución moral e inocencia.
ANCIANO.
Ya no recuerdo si quiera la fecha exacta del comienzo de este conflicto humano , o ¿por qué no llamarlo así? Inhumano. Digo inhumano porque lo crearon personas, y las personas en cuanto entramos en contacto con la sociedad nos corrompemos ,  nos infectamos con nuestras promesas y nuestros anhelos para cambiarle de disfraz a una sociedad inmodificable independientemente de sus bases éticas.
Por consecuente, ¿qué hay más puro que un ser incorrupto como es un recién nacido?
Sin embargo, si algo he aprendido a lo largo de mi larga existencia es que para evolucionar hay que sacrificarse y sacrificar. Y en este caso el sacrificio predomina sobre una vida futura.
MÉDICO:
Admiro su experiencia y su sabiduría, pero me temo que ninguno de los que estamos intercambiando palabras en este momento , debido a nuestras cuestiones biológicas sabemos lo que se siente al llevar vida en el propio vientre.
Es por ello que la única persona que está en poder de tomar la palabra es su propia madre.

(Todos callan)

REFUGIADO:
Es hora de escuchar tu opinión , compañera.

(REFUGIADA hace afán de levantarse, MÉDICO acude enseguida en su ayuda. REFUGIADA sigue mirando al infinito, con los ojos irritados).

REFUGIADA:
No me hayo en medio de una cueva cuya salida al exterior me es prohibida por mi propia seguridad. Mi único alimento son los recuerdos que me quedan en este pequeño cajón llamado memoria. ¿De qué color eran los amaneceres? ¿Cómo era sentir el aire puro de las montañas entrando en mis pulmones? ¿Y el olor de las flores en primavera? ¿Cómo era sentir una mirada sin temor, rencor ni agotamiento? ¿Cómo era hacer el amor sin miedo a la inexistencia de un mañana?
A lo largo de todo este tiempo me he ido dando cuenta de que no me hayo en medio de una cueva sin salida; me hayo en medio de un dilema moral.
Mi existencia, vuestra existencia, la existencia que elegimos no es más que un anhelo, una utopía vestida de realidad.
La soledad, el sacrificio, la búsqueda de la supervivencia nos ha hecho olvidar el significado de valores como “lo bueno” y “el bien”. La esperanza por una derrota inalcanzable nos ha hecho perder el arma más noble del ser humano: la empatía.
Ya no se nos puede considerar personas , sino seres subterráneos, vagabundos de un país destrozado. Aunque alcancemos algún día la victoria , nunca volveremos a ser los mismos que éramos.
Si mi hijo nace, no llevará una vida digna, pues no conocerá la felicidad ni  la seguridad ni la paz.
Es por ello que os pido:
¡MATÁDME! Acabar conmigo y de paso acabareis con la vida del bebé.

Ya no lo hagáis por vuestro bien o por el futuro de la resistencia, hacedlo simplemente por mí, por dar fin a una vida rota.

(NIÑO llora en voz baja y se da cabezazos contra la pared)

MÉDICO.
No nos hagas hacer esto.
REFUGIADO.
Tu eres y has sido una pieza clave para  la resistencia, sin ti, esto no va a funcionar, si alguna vez salimos adelante fue gracias a tu inteligencia, astucia y  tácticas de guerra.
¿Vas a renunciar a todas esas capacidades ahora?
Pienso que tu opinión está sesgada por la gravedad de tu estado.
REFUGIADA:
Queríais mi opinión y os la he dado.
La decisión está en vuestras manos.


TELÓN

ACTO SEGUNDO

(Otro apartado de la cueva. REFUGIADO desplaza un mueble para abrir una compuerta insertada en la pared rocosa. Saca de ella un pañuelo enrollado, de él saca un arma, una especie de pistola de tamaño mediano. De otro pañuelo extrae una caja metálica e intenta vaciarla sacando de ella una bala. El NIÑO observa atentamente escondido debajo de una cama.)

REFUGIADO:
Sólo queda una. La última.

(REFUGIADO introduce la bala en el cartucho del arma y vuelve a enrollarla en el pañuelo. A continuación lo guarda dentro de la compuerta y coloca el mueble en su lugar. Entra el MÉDICO).

MÉDICO:
Me buscabas.
REFUGIADO:
Estas en lo cierto. No vamos a acabar con ella , pero si con el bebé.
MÉDICO:
¿Qué propones?
REFUGIADO:
Sedarla. Ponle una inyección de anestesia general en vez de epidural.
MÉDICO :
No puedo hacer eso, mataré al niño pero a cambio la madre tendrá muchos riesgos hemodinámicos, además de la incapacidad de contraer el útero.  Es un peligro para ambos.

(REFUGIADO pega un golpe en el colchón de la cama mientras cierra sus ojos con fuerza. NIÑO se acurruca en silencio. MÉDICO da un paso atrás).

REFUGIADO:
¿Sabes  qué es lo más insoportable?
MÉDICO:
¿Qué?
REFUGIADO:
Que a veces solo pienso en salir de este refugio y rendirme.

(MÉDICO examina delicadamente su mirada)

MÉDICO.
Hay momentos en los que no se puede distinguir valentía de cobardía.

(Entra ANCIANO corriendo)

ANCIANO:
¡Está teniendo contracciones! ¡Va a nacer! ¡Piensen algo!

(ANCIANO se marcha desesperado, REFUGIADO y MÉDICO se miran)

REFUGIADO:
Hazlo como quieras pero mata a la criatura. No lo hagas por mí, ni por el partido, ni por ti…hazlo por ella.

(MÉDICO se dirige hacia la otra sala , REFUGIADO corre en su búsqueda)

REFUGIADO:
Una última cosa.
MÉDICO:
¿Qué ocurre?

(REFUGIADO intenta articular palabras mientras le tiemblan las manos y busca al MÉDICO con la mirada. Las lágrimas recorren su rostro)

REFUGIADO:
Dime…por favor …dime…¿Quién de los dos es el padre?
MÉDICO:
Me temo , compañero, que esa respuesta carece de importancia ahora mismo.

(MÉDICO sale de la sala. Entra ANCIANO).

ANCIANO:
Sólo queda un bote de conserva.
REFUGIADO:
¿Cómo puede ser? ¡Si los he contado esta mañana!
ANCIANO:
Están vacíos. Las últimas reservas que enviaron antes del mísil vinieron vacías.
REFUGIADO:
Dejaré de comer dos días más. Usted ya lleva tres días sin probar bocado.
ANCIANO:
Ni pensarlo, soy yo el que tiene que dejar de comer por completo. Los adultos podéis comer menos, dejar el resto para el niño. Además hace ya años que dejé de estar hambriento.
REFUGIADO:
¿Usted se ha dado ya cuenta, verdad?
ANCIANO:
¿De qué?
REFUGIADO:
De que estamos experimentando una muerte silenciosa.

(Sale ANCIANO con pasos lentos y débiles. REFUGIADO vuelve a desplazar el mueble , abre la compuerta , saca el pañuelo enrollado, deja al descubierto la pistola , quita el seguro del gatillo y la guarda en uno de los cajones del mueble. NIÑO sigue observando debajo de la cama.)
(REFUGIADO sale de la habitación).

TELÓN

ACTO TERCERO

(Doce horas más tarde)

(NIÑO corre asustado hacia la habitación donde se encuentra REFUGIADO)

NIÑO:
¡Está en el suelo! ¡No respira!

(REFUGIADO se dirige corriendo hacia la habitación de ANCIANO. Éste permanece tendido en el suelo, con las extremidades y las mucosas pálidas)

REFUGIADO:
¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Compañero!

(REFUGIADO le coge el puño, lo flexiona suavemente y lo besa)

REFUGIADO:
Te marchas con una vida de lucha a tus espaldas. Gracias por todo lo que dejaste en cada uno de nosotros.

(REFUGIADO se dirige hacia la habitación donde se encuentran MÉDICO y REFUGIADA. Ésta, se encuentra en una cama, cubierta con una sábana y la mirada otra vez fija e inexpresiva. A su lado una silla  a escasos centímetros de los pies del MÉDICO que permanecen levitando. El cuello del MÉDICO cuelga de una cuerda.)

(REFUGIADO pierde la consciencia, cae al suelo, al cabo de unos segundos se incorpora y se dirige hacia REFUGIADA con un llanto silencioso).

REFUGIADA.
No ha podido soportar la idea de tener que tomar una decisión.
El bebé no ha nacido todavía. Tenemos tiempo.

(REFUGIADA habla cada vez con voz más entrecortada)

Por favor escucha mis palabras.

(REFUGIADO la mira con una mezcla de rabia , atención y cariño)

Con tu mano derecha tapa mi nariz, y con tu mano izquierda mi boca. Hazlo con todas tus fuerzas.

                              (REFUGIADO le besa en la frente y se dispone a seguir sus órdenes).

TELÓN

Acto cuarto.

(Veinte minutos después. REFUGIADO continúa asfixiando a REFUGIADA. No se atreve a levantar la mirada. )

(Entra NIÑO. Saca el arma que permanecía guardada en el cajón. REFUGIADO le mira con cara de asombro. NIÑO enfoca la pistola hacia el techo de la cueva).

NIÑO:
Es la última.

(NIÑO aprieta el gatillo y un sonido de disparo hace temblar la habitación. Treinta segundos después un sonido más intenso se oye en toda la cueva.

 Más tarde una nube de gas borra los rostros de nuestros personajes).

TELÓN

FIN



A todas las mujeres que son madres durante los conflictos bélicos.
Inspirado en:
-Dilema mora del “llanto del bebé”, de la “Revista española de filosofía”
- La película “Vergüenza” de Ingmar Bergman.
-La obra de teatro “Los justos “ de Albert Camus.
y…
el actual conflicto de Palestino-israelí en la frontera de Gaza.

Imágenes: fragmento y cuadro de Gustav Klim "Las tres edades de la mujer"




1 comentario:

Juan jose dijo...

uffff..muy fuerte Clara
Hay mucho que discutir aqui y creo que lo haremos en breve
Un beso