viernes, 23 de marzo de 2012

¿Quieres salvar a la humanidad? Modifica tus genes.



Parece que el destino quiera que me ponga a estudiar ya "Ética médica" y que no lo deje para junio. El caso es que el otro dia abro la primera página de "Diario médico" y me encuentro con la siguiente notícia.


Una solución "bioética" al cambio climático


La última propuesta en la lucha contra el cambio climático es la bioingienería: seres humanos genéticamente modificados para consumir menos energía.

S.Matthew Liao, profesor de Bioética en la universidad de Nueva York, publica un informe en el último nº de la revista "Ethics, Policy and the Environment" donde argumenta que una maanera de afrontar los retos de un aumento en el consumo de energía es modificar la humanidad para que use menos energía. Sugiere en esta línea una serie de maneras de lograrlo, desde crear una aversión a la carne generando en los comensales una intolerancia leve a ella, a la utilización de la terápia génica para que nazcan niños más pequeños.

"Las huellas ecológicas humanas están en parte relacionadas con nuestro tamaño" dice Liao. "Esto significa que, en igualdad de condiciones, el más grande es el que más alimento y energía requiere".

A pesar de que la altura está determinada por una combinación de factores tanto genéticos como alimentarios, el proceso de crecimiento esta regulado por la hormona somatotropina, que nos permite un cierto grado de control sobre nuestra estatura. El conocimiento de la humanidad todavía no ha avanzado al puntoen el que pueda escoger una altura determinada, pero parece posible seleccionar niños más pequeños mediante técnicas de diagnóstico genético preimplantatorio, manipulando los marcadores genéticos de altura de un embrión.

Curiosamente, una tercera vía que sugiere Liao para obtener seres humanos menos consumidores de energía es hacernso artificialmente más altruistas y empáticos. "Muchos de los problemas medioambientales son el resultado de acciones colectivas en las que las personas no cooperan para el bien común"; y añade que " en una serie de casos el esfuerzo de un individuo concreto para abordar un problema ambiental específico tiene un impacto insignificante, pero el impacto de un gran grupo de personas que trabajan juntas puede ser enorme".

Liao cita estudios que sugieren que estos factores tienen bases biológicas. La hormona oxitocina parece hacer a los sujetos más dispuestos a compartir el dinero con extraños, y facilita interpretar los estados emocionales de otras personas. La testosterona, por otro lado , parece disminuir los aspectos de la empatía. Jugando con estas hormonas con cuidado , podemos hacer a los seres humanos más propensos a actuar juntos por el bien común.

La pregunta clave es l aética de todo esto. Antes de empezar a sorprender, Liao tranquiliza diciendo que cualquier política en torno a la bioingieniería debe ser opcional: " la ingieniería humana debería ser una actividad voluntaria- posiblemente con el apoyo de incentivos como exenciones de impuestos o atención sanitaria subvencionada- sin ser para nada, una actividad forzada".

Sin embargo , ajustar las hormonas puede tener efectos secundarios no deseados, y una comunidad que es más empática y altruista podría ser aprovechada por personas con menos escrúpulos.

¿Qué responde Liao a estas críticas? "Estos riesgos deben sopesarse con los asociados con la adopción de medidas inadecuadas para combatir el cambio climático. Si las soluciones de comportamiento por sí solas no son suficientes para mitigar los efectos del cambio climático, entonces , incluso si la ingienería humana es más peligrosa que estás otras soluciones, deberíamos tenerlas en cuenta".

Este paréntesis empapelado me ha atormentado de preguntas:

¿Hasta que punto ha tenido que llegar nuestra humanidad para que nos planteemos antes canviar nuestros mecanismos fisiológicos para que al final esto tenga repercusioens sociales? ¿No sería más fácil, educar a las población con unas bases de solidaridad, cooperación, ecologismo y altruismo? ¿Acabaremos cediendo a una personalidad gestada en un laboratorio a cambio de una estabilidad económica? ¿ Si este experimento cae en manos políticamente manipuladoras , podría ser ésta la era de "Un mundo feliz" de Aldoux Huxley?


Creo que tengo que empezar a desmpolvar ya mis apuntes de "Ética Médica". A ver empezemos: autonomia, beneficiencia, no maleficiencia...

2 comentarios:

Juanjo dijo...

Que interesante lo que comentas
Recuerdo que en esa asignatura de "Filosofia de la Ciencia" dedicabamos un apartado a la Bioetica que me parece una disciplina fascinante aunque en muchas universidades este desgraciadamente en manos de personas vinculadas con la Iglesia
La posibilidad que apuntas en la entrada es,de alguna manera,fascinante...pero sobre todo es aterradora
Un beso

disancor dijo...

Feliz fin de semana.
Un saludo cordial.