miércoles, 25 de abril de 2012

Tejiendo la ciudad

Hace cosa de un año escribí una entrada sobre la que entoncés se convirtió en mi nueva afición: hacer punto.
Se podría decir que ha empezado como una tendencia, aún no muy extendida, entre un cierto tipo de público que reivindica los efectos relajantes que desencadena la actividad de tejer (aunque he de ser sincera, a veces también te hace perder la paciencia).
Volver a hacer punto se ha ido fraguando entre una nueva tribu social, dispersa en cuanto a localización pero que comparte valores alineados con el movimiento slow, los criterios de actuación sostenibles así como la recuperación de todo aquello tradicional que aún hoy tenga vigencia.

El arte de la lana

Este boom ha traspasado los límites del vestuario llegando también al arte urbano e incluso al mobiliario.
Existe un movimiento denominado Guerrilla Knitting  (de punto), que en inglés es conocido por Yarn Bombing, ligada al arte urbano y al activismo social. Cubren con punto todo lo que pillan a modo de intervención, desde una escultura pública hasta una cabina de teléfono o un autobús, (sería el equivalente al graffitista conocido con el pseudónimo de Bansky).
Se conseidera que la fundadora de este movimiento de dimendiones internacionales es la artista estadounidense Magda Sayeg.

Este es otro ejemplo de creatividad ilimitada. ¿Os imáginas salir mañana a la calle a comenzar vuestra monótona jornada y encontraros con que el autobús está recubierto de colorida lana?

2 comentarios:

Amparo dijo...

Clarita! Pues existe en Valencia, creo que lo hacen 1 vez al mes o así y "aceptan" tanto punto como ganchillo... pero aún no he averiguado exactamente las "quedadas" y cursillos futuros (sólo encuentro cosas ya hechas). Ya te diré! Besitos!! ^^

Juanjo dijo...

Me ha costado imaginarte haciendo punto.....nunca te hubiera asociado,pero la verdad es que me parece fantastico...siempre le digo a mi mujer que si me hubieran enseñado de pequeño me hubiera gustado aprenderlo
Las aplicaciones urbanas del punto me parecen magnificas
Besos