miércoles, 2 de febrero de 2011

Inspiración y otras sustancias nocivas


¿Puede una obra de arte, esconder tanto simbolismo?

La pintura ofrece esta cualidad. Estoy segura de que si supiéramos las
inquietantes y apasionantes historias que se esconden detrás de las pinceladas
que guardan los cuadros seguramente seríamos visitantes asiduos de los museos.Hace algún tiempo tuve la ocasión de leer una novela cuya versión cinematográfica había visualizado con anterioridad. Se trata de "La joven de la perla" de Tracy Chavalier. Si bien quedé fascinada con la película, esta fascinación fue "in crescendo" al adentrarme entre las páginas del libro.
Como casi todas las novelas historicas, ésta retrata las costumbres y cultura de una época,
Holanda en el siglo XVII, cuyos selectos pintores, utilizaban a sus sirvientas como modelos para la elaboración de retratos. La mayoría de veces posaban con sus atuendos típicos, pero en ocasiones lo hacían con alguna prenda u objeto especial, cuyo simbolismo implicaba mucho más que una serie de pinceladas sobre un lienzo.

El núcleo central de la obra es uno de esos simbolismos: un par de perlas.Ni vestidos rococós, ni fondos suntuosos... Un par de perlas, las cuales no tenian ningun tipo de correspondencia con la clase social de la muchacha que las sostenía en sus frágiles lóbulos. El hecho de que las llevara implica, capricho por parte del pintor, avaricia por parte del mecenas del pintor, los celos por parte de la mujer de esté y una atmósfera erótica increíble, pues a lo largo de la obra no aparecen escenas puramente sexuales,sino que está repleta de connotaciones sugestivas.¿ Como llamarlo? Erotismo elegante, una elegancia proporcionada a través de la INSPIRACIÓN transmitida por la tímida Griet (la muchacha) hacia Veermer (el pintor).La atención y el interés prestado al observar las diferentes tonalidades del mundo exterior, la manera de observar el color de las nubes en el cielo, su mirada, su potente mirada, que sin decir nada, lo dice todo... en fin un mar infinito de misterios.

Una imagen muy vista, la cual da mucho que pensar después de conocer la "hipotética" historia. ¿Quizás representaré para él , la figura de una musa? Pero... ¿realmente existen las musas? Es bien sabido que los grandes artistas (definiendo el arte en todas sus variantes) consiguieron retomar las incisuras en su trayectoria gracias a una figura femenina ajena o no al arte, pero ¿que sucedió después? ¿Realmente las amaban o era solamente un efímero amor platónico, y por ello se daba por hecho que era inalcanzable? ¿Son las musas las verdaderas creadoras?

Lo único que posee una cierta claridad, es el sentimiento que consiguen transmitir estas entes virtuales, cuando nos rendimos ante una obra de arte. ¿Por qué no pensar en las musas a partir de ahora?

IMAGEN:Het meisje met de parel (en holandés: "La joven de la perla")de Johannes Vermeer. Sen encuentra en la Haya.



2 comentarios:

Alberto dijo...

El semestre pasado tuve una asignatura de educación artística y tuve que ver esta y otra película y hacer un trabajo sobre el color en ellas!
Esta guay ;)

Valentin dijo...

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