lunes, 24 de septiembre de 2012

El verdugo que buscaba cereales


-“Y bien…¿Qué es lo que va a querer mañana para desayunar?”

- “Cereales. Pero no unos cereales cualquiera. Quiero los cereales que desayunaba cuando era niño”.
- “¿Y cuáles son?
-“Son unas bolitas recubiertas de miel con un agujero en el centro. Como anillos de Saturno, pero como si les hubiéramos quitado a Saturno. ¿Sabe? ¡Ah! El recuerdo que el paquete era de color amarillo y había una abeja muy sonriente dibujada.”
- “Haré lo que pueda”.
El preso le miró fijamente
-“Por favor, consigamelos. No sabe lo que significan para mí esos cereales”.
¿Dónde podía encontrar un funcionario de prisiones los anillos de Saturno a las 4 de la mañana de un martes por la noche? Salió de aquel vertedero de almas perdidas y se metió en la furgoneta. La radio comenzó a cantar “Time” de Pink Floyd. Disponía de menos de 3 horas para encontrar los caprichosos cereales.
Mientras conducía, el asfalto le recordaba a sus vaivenes diarios, a la transición entre hogar y cárcel. Cárcel y hogar. Libertad y Condena. Condena y libertad. Injusticia e injusticia. Crimen y crimen. Si.Parecía que la maldad era unidireccional.
Aparcó la furgoneta en la esquina de la Gran Avenida. Entró en la inmortalidad eterna de ese establecimiento “Abierto 24 horas”. Vivimos como si siempre fuéramos a existir. Buenas noches señor. Vivimos abiertos 24 horas. Pasillo 3 comestibles. Todo lo superfluo es omnipresente. Galletas de chocolate con nata, galletas de chocolate con vainilla. Estamos solos, ¿Qué nos queda al final, más que nosotros mismos? Galletas de fresa. Puede que el amor no exista entonces. Galletas de chocolate blanco. No , no puede existir con tanto odio innecesario. Galletas cookies. No importa que sea nuestro último día en la tierra. Cereales…cereales de chocolate, cereales de estrellitas, cereales de maíz... Porque seguirán existiendo los pasillos de cereales. Barritas de cereales con fibra, barritas cubiertas. ¿A quién se le ocurre pedir cereales como último alimento? Y de momento , estante vacío. ¿Dónde estaban los que buscaba?
-“Perdone. ¿Tienen esos cereales…ya sabe esos del paquete amarillo , con un abeja sonriente dibujada…y…y que son como anillos de Saturno pero sin Saturno. ¿Me explico?

La cajera le miró con cara de síndrome premenstrual.

- “Lo siento señor. Pero el último paquete se lo acaba de llevar esa chica morena que sale por la puerta”. Contestó .

El funcionario salió vertiginosamente por la puerta mientras sacaba diez dólares de su cartera.

-“Perdone señorita pero necesito esos cereales”. Le enseñó el dinero. “Le daré lo que me pida, se lo prometo”.
_”¡Eh! ¿Pero se puede saber que colocón lleva encima? Dijó la chica.
-“¡¡SE LO ESTOY PIDIENDO EN NOMBRE DE LA LEY. TRABAJO EN LA CÁRCEL DE TEXAS!!” gritó mientras le enseñaba su acreditación identificativa.
-¡COMO SI TRABAJA EN LA CASA BLANCA. A MI NADIE ME GRITA, Y MENOS UN DESGRACIADO COMO USTED, Y ENCIMA POR UNOS PUÑETEROS CEREALES. USTED NO SABE LO QUE ES TENER UNA CRÍA LLORANDO TODA LA NOCHE PORQUE SÓLO QUIERE ESOS CEREALES DE LA ABEJITA, Y COMO SU MADRE ES SOLTERA NO TIENE A NINGÚN MARIDO QUE SE LOS VAYA A COMPRAR A LAS 5 DE LA MADRUGADA!

Aquel hombre inmortal comenzó a plantearse su mortalidad en aquel momento. Así que decidió saborearla sacándose un cigarrillo de la guantera de su chaqueta.

-“Perdone, señorita…quizás he sido un poco agresivo, pero verá es que tengo un trabajo complicado que me tiene muy quemado y muchas veces me resulta muy difícil justificar mis actos”.
-“Pues siento decirle que conmigo se verá obligado a hacerlo”.
-“Si le pregunto ¿cuál sería la último desayuno que deseara tomar en su vida que me contestaría?
-“Mmm…tor titas con huevo frito y bacon recién hecho , por supuesto” dijó la chica más relajada.
-“Pues imaginesé que el mundo se acabáse dentro de una hora y no encontrará ni las tortitas , ni el bacon ni los huevos, en toda la ciudad”.

-¿Qué me está intentando decir con eso?

- “Esos cereales son el último deseo de un preso probablemente inocente. Y usted es su última esperanza. Porque aunque no lo parezca somos mortales ¿sabe? Nuestra vida es crujiente , frágil y se puede ablandar como lo hacen los cereales en cuanto les viertes la leche. Y bueno…al final parece que también estamos solos. Solos como el último cereal que has visto desvanecerse en el fondo del tazón y que sabes que no vas a poder atraparlo hasta que no te termines la leche. Bueno, en realidad todos estamos solos menos los que tienen la compañía del desayuno de su infancia , y de una persona que les quiera, aunque les separe de ellos una silla eléctrica, cuatro gorilas por policías , un médico nazi ,un cura gordo , un par de periodistas morbosos y un cristal blindado.

La decisión de que muera en paz está en su mano.”

La chica empalideció. Comenzó a llover. Le ofreció su paquete y rechazó el dinero.

Él la abrazó. Lloraron juntos. Luego subieron a la furgoneta.

-“¿Y qué es lo que va hacer para calmar el enfado de su hija?” Preguntó el funcionario.

-“A mi hija aún le quedan muchos desayunos por delante” Dijo sonriendo.

Faltaban 50 minutos para el desayuno.

Nunca se había sentido tan orgulloso por su trabajo.

La radio cantaba “Show must go on”. Freddy Mercury era el único inmortal que conocía. Seguro que aún anda por ahí comiendo cereales para desayunar.




3 comentarios:

Juanjo dijo...

ohhhhhhhhh....me ha mantenido expectante de principio a fin
Veo que te has tomado en serio nuestros consejos...y el resultado ha sido magnifico
Muy buen relato Clara, aun exento de ese cinismo que con los años inevitablemente vamos adquiriendo
Besos guapa

Daniel Fuentes dijo...

"Sinó puc parar les injusticies, sinó puc frenar l'esclavitud, com a mínim faré del meu món, un món més just i més lliure". No sé si algú ho ha dit abans, sinó ho dic jo. Perquè el teu relat em recorda això, que un home no pot canviar el món, però si pot ajudar a fer-lo un lloc millor. A més, no fa falta fer-ho amb grans fets, sinó amb coses tan simples com el que dius a la historia: buscant uns cereals (caritat) i regalant els cereals (generositat). Un relat preciós que ens recorda que malgrat que el món en que vivim que sembla excessivament bel·licós hi ha un munt d'històries, no sé si això ha passat mai, de persones que, per un instant de la seva vida, van deixar l'egoisme individual que ens provoca la nostra pròpia solitud (la solitud del ésser racional), i van fer alguna cosa positiva per un altre, sols per un altre.

Magnífic relat!

pekosilla dijo...

JUANJO: como dije la terapia casera para paliar el síndorme post-vacional que vosotros me recomendaisteis , me está ahorrando más de un psiquiatra (es lo que tiene la crisis).
¡¡No te avergüences del cinismo!!

DANIEL: Ixa frase podia ser perfectament de Jesucrist, Vicent Ferrer o Sartre!! No saps com m'ompli el fet de que el relat te l'haja fet renàixer. Et contaré el que em va inspirar. Per una banda, un article de "El país " titulat "Los vedugos de Guantanamo", en el que un funcionari d eprisions deia que el moment més emocionant per a ell fou quan un pres li demanà com a últim menjar, els cereals que desdejunava quan era petit. I per altra una peli que retrata 3 històries en les que es violen els drets humans: el trebll infantil, l'exili polític i la pena de mort. Te la recomane fervorosament es diu "La espalda del mundo".