sábado, 5 de noviembre de 2011

Cómo acabar con la creatividad perezosa.

Paradojicamente a lo que se pudiera esperar, esta entrada está especialmente dedicada a la pereza mental, sí, aquella tan díficil de reconocer, pues ser perezoso no ha recibido mucha aceptación en nuestra sociedad. La creatividad, como cualquier producto de la mente humana, también es vulnerable a la pereza. Pero es su caso, ambas mantienen una relación "ni contigo ni sin tí", ya que nuestra creatividad también necesita tumbarse en el sofá y abrir una latita de cerveza de cuando en cuando.

He aquí unos pequeños consejos para mantenerla alejada. Hace unas semanas, me leí "Práctica del guión cinematogràfico" del guionista Jean-Claude Carrière. Aunque la técnica planteada está enfocada a la escritura de guiones, el autor plantea unos cuantos ejercicios aplicables a cualquier tipo de escritura creativa, (o ¿por que no? simplemente contra la pereza).

"El guionista entrena su imaginación como un músculo

Para entrenar a la imaginación, hay que ponerla en práctica(...) Hay que obligarse, e incluso, cada día, a partir de un suceso leído en un periódico, de una anécdota narrada por un amigo, o sencillamente, a partir de nada, a partir del vacío de uno mismo, hay que obligarse a inventar una situación, un principio de relato, e incluso , ver historias por todas partes, y contarlas constantemente a alguien. Contar una actitud particular entrevista en la calle, una frase inhabitual oída en el metro, con la única finalidad de entrenarse interesando a alguien(...)

Aparte de contar sin cesar, (e incluso de contar la misma escena de 25 maneras diferentes) existen algunos ejercicios:










  • Yo me pongo enfrente de alguien. Estoy trabajando en una historia, pero la guardo en secreto, no digo el tema. En voz alta, doy un detalle que afecta directamente a mi historia: un lugar particular, un objeto, una frase del diálogo, un detalle del traje. Mi amable pareja debe responderme inmediatamente, por reflejo, por libre asociación de ideas y de imágenes, sin reflexionar casi, dejándose llevar. Este ejercicio me ayuda a abrirme, y a invadir la imaginación del otro. Porque no esxisten imaginarios idénticos, como no hay dos vidas idénticas.




  • Somos dos personas, sentadas a la terraza de un café y observamos a los viandantes. Es el pasatiempo favorito de los auténticos guionistas. Pero atención: es un trabajo ardui. Se trata de buscarles una historia , a todas esas gentes. Y lo arbitrario puede surgir así: yo digo a mi colega que elija cada vez, para cada viandante, un desarrollo trájico. Por mi parte, con los mismos viandantes, o los mismo vecinos de mesa, elejiré una acción cómica. Después de lo cual nos contamos, nos corregimos el uno al otro. Y cambiamos: para él lo divertido, para mí lo patético.




  • Los ejercicios son múltiples. Puede uno incluso dormirse y soñar, puede esperarse el primer amanecer, el instante mágico del despertar, que los científicos llaman "la hora de la invención" (?) y concentrar en ese instante todo el pensamiento en la escena que se debe hacer. Se puede hablar, pero también escuchar, mirar. También olvidar un guión, durante semanas e incluso meses. Incluso la inanición puede ser un trabajo (???). También dejar correr el pensamiento de la mano, elejir casi al azar algunas fotografías desconocidas e intentar imaginar las historias que esconden.






Entrenando metódicamente esté músculo secreto, se descubre bastante pronto, no sin vértigo, que nuestra imaginación carece prácticamente de límites, pues nuestra imaginación es perfectamente inocente (...). El guionista tiene el derecho, (y deber) de ser un repugnante criminal en potencia. Varias veces al día, debe matar a su padre, vender a su hermana y a su patria. Debe, con todas sus fuerzas, buscar al criminal que hay en sí mismo(...)







Finalmente, para un guionista, todo es guión. Toda mirada hace nacer una escena(...). Un guionista ve una película en cualquier parte. Y hay acciones en todos loso sitios, dentro de uno mismo y fuera. Hay que asomarse tanto hacia fuera como hacia dentro...







...Y buscar en el interior de los demás cuando el nuestro no responde"







(Los interrogantes son de mi propia cosecha)













1 comentario:

Juanjo dijo...

Pues mi querida desconocida aunque supongo antigua alumna,he decidido hacerme seguidor de tu blog con tu permiso,porque me gusta lo que escribes y como lo escribes
Besos