jueves, 28 de junio de 2012

TORMENTA

 LXXI. TORMENTA

Miedo. Aliento contenido. Sudor frío. El terrible cielo bajo ahoga al amanecer. (No hay por dónde escapar.) Silencio... El amor se para.
Tiembla la culpa. El remordimiento cierra los ojos.
Más silencio...

El trueno, sordo, retumbante, interminable, como un bostezo que no acaba del todo, como una enorme carga de piedra que cayera del cenit del pueblo, recorre, largamente, la mañana desierta. (No hay por dónde huir.) Todo lo débil- flores, pájaros-desaparece de la vida.

(...)

¡Angelus! Un Angelus, duro y abandonado, solloza entre el tronido. ¿El último Angelus del mundo?
Y se quiere que la campana acabe pronto, o que suene más, que ahoge la tormenta. Y se va de un lado a otro, y se llora, y no se sabe lo que se quiere...

(No hay por dónde escapar.) Los corazones están yertos. Los niños llaman desde todas  partes...

-¿Qué será de Platero, tan solo en la indefensa cuadra del corral?

Platero y yo (Juan Ramón Jiménez)

Sin las tormentas no se aprecian los rayos de sol.

3 comentarios:

Juanjo dijo...

Cuanto tiempo sin saber de Platero...siempre es una alegria volver a encontrarselo
Por cierto...sabias que Juan Ramon Jimenez fue una persona con una vida muy atormentada
Besitos

pekosilla dijo...

Casualidades de la vida, he escrito la entrada bien entrada l amañana y ahora que llega la tarde, el cielo valenciano està pintado de gris y llorando cenizas, es una sensación tristemente bella.

¿Qué le atormentaba a este maravilloso escritor?

Besos

Juanjo dijo...

Mas bien fue el quien le atormento la vida a su pobre mujer.Era una persona muy huraña,fria,distante y nunca la dejo ser feliz
Besitos