lunes, 9 de julio de 2012

Como recorrer 600 km en un segundo

Hace un año que cojí un tren (de esos que saborean tantos paisajes que hasta se les suprimen vagones por el camino) que me llevó hasta Córdoba, ciudad que me secuestro durante un mes, gracias a un intercambio de la facultad.
"¿Pero cómo te vas a Córdoba en Julio?" No paraba de oir esa frase, tanto por parte de mi familia , como de los propios cordobeses.  La curiosidad de descubrir una ciudad desconocida, para mí, y de sentir el Sur, ya que una parte de mí es andaluza (mi madre es jeniense).
La rutina era la siguiente: las mañanas las pasaba en el hospital haciendo prácticas, comer un salmorejo fresquito y después pasar las tardes babeando siestas interminables mientras las calles se desintegraban a 45 º C , y sobre las 19-20 comenzaba la vida, la vida del Sur.
Nunca había exprimido tanto una ciudad , cada día me pateaba nuevos rincones, pues lo bonito de Córdoba, es la riqueza cultural y ancestral que esconde. Fusión árabe, judía y cristiana que adormezen observándonos en cada esquina.
Dió la casualidad de que durante el mes de Julio , se celebra el famoso "Festival de la guitarra", donde participan músicos de todo tipo (flamenco, clásica, jazz, indie, rock...) no sólo dando conciertos, sino tambíén aprovechan para enseñar a los aficionados y profesionales de este instrumento, por lo es normal encontrarse músicos tocando en cualquier parte.
Un día me senté en un banquito desde el cuál divisava muy cerquita a mi derecha el Alcázar (residencia de Reyes y tribunal de la Inquisición) y a mi izquierda , el miranete (o ¿torre?) de la Mezquita (o ¿catedral?).
Enfrente había 2 chicos tocando, mientras yo cerraba los ojos inmortalizando el momento.  De repente, uno de ellos se levanta y se dirige a un turista extranjero que estaba sentado en otro banco. "¿Sabes tocar?", "Un poco" , contestó humildemente con un acento galo. El turista comenzó a tocar a Albéniz de una forma suave y delicada, propia de aquellos que aman la música. Unos a otros se turnaban para tocar, y como yo estaba mirándolos , me preguntaron si quería que tocaran alguna. En mi mente sólo había un guitarrista: Francesc Tàrrega. "Ese es muy difícil" dijeron. A lo que el francés se levanta y comienza a tocar el principio de "Capricho árabe", y después "Recuerdos de la Alhambra". Mis ojos se llenaron de lágrimas, no sólo porque la casa de Tàrrega esté a menos de 50 metros de la mía, y no recuerde ni un sólo día de mi niñez en la que no haya pasado por delante, sino porque mi abuelo se estaba despidiendo de la vida en ese momento, y aunque no pude estar físicamente con él ese mes, lo estube en cada calle que descubría , en cada puente que cruzaba, en cada fuente en la que dejar nadar mis calurosos pies.
Fue un momento demasiado mágico para ser compatible con la realidad
Nunca pensé que una ciudad pudiera reencontrarme con mis orígenes a través de la música.
Y esque élla, no necesita traducción porque en sí misma y aes un lenguaje, innato que conecta directamente con el alma de quienes la escuchan.
Lo que Clara no sabía esque durante el curso siguiente sacaría de la maleta , todos los recuerdos y pensamientos acumulados durante ese viaje, y tambén los discos de Tárrega, y que tanto la volverían a unir con los suyos en esos momentos en los que la realidad aisla a las personas.

Nunca os había echado tanto de menos.

Gracias por no dejar nunca de confiar en mí.

Dentro de dos días estoy con vosotros de nuevo (espero que aún os acordeís de mí).

Os dejó con un pedacito de mi recuerdo:

3 comentarios:

Juanjo dijo...

Aprovecha tu viaje Clara porque todo viaje es una enseñanza...y si,hara calor...pero que importa cuando se descubre el mundo?
Besitos

pekosilla dijo...

No es a Córdoba donde regreso , si no a casa ,Juanjo! Pero de verdad que me iria de cabeza. Este año m eiré ...un pelin más lejos y prometo traer nuevas , historias, lo prometo.

PSD: hoy por la tarde te he dejado ejercer tu derecho de peatón, y eso que soy un peligro en la carretera jajaj!!

Juanjo dijo...

ni cuenta me he dado...ja,ja
Besos