lunes, 23 de julio de 2012

Érase una vez... la mili. (Primera parte)

El otro día , en uno de mis ataques de nostalgia inexplicable, los cajones del salón me pidieron ser abiertos para sorprenderme con pedacitos de pasado. Un pasado que no sólo intenta explicar un presente, sino que también aporta una visión histórica de una situación que marcó a muchos jóvenes de este país: el servicio militar. Gracias a las cartas que mi padre le escribió a mi madre a sus 20 años cuando lo mandaron ha hacer la instrucción, he ido descubriendo como era la vida en el cuartel, las injusticias por parte de los peces gordos la resistencia física y psicológica que estos chavalines tuvieron que desarrollar, así como aspectos de la personalidad d emi padre que admiro con fervor: su capacidad de ver la botella medio llena incluso en las circunstancias más abruptas. Esta no es sólo un alección de historia , es una lección de vida.
Permitidme el lujo de compartir con vosotros algunos de los relatos epistolares entre un caballero y su amada pricesita, ambos separados por la distancia, las botas altas y el pelo rapado.

Alicante, 4-11-83
Querida Elena: ¿Cómo estás? Espero que bien (como siempre). No te he escrito antes porque no estaba seguro del númeroo de tu casa, ruego me disculpes.
Por aquí yo estoy "pasando" de todo. Te voy a contar lo que he hecho desde que nos despedimos en la estación: llegué a Alicante a las 12 de la noche con otros compañeros, nos montamos en un camión y nos llevaron al campamento, ese día dormimos en una compañía de veteranos (que no nos dejaron dormir), al día siguiente nos destinaron a nuestra compañía. A mí me tocó la 2º (una compañía es una agrupación de 150 a 200 personas). Me mandaron allí junto a dos chicos de Burriana y otro de Villarreal. "Nos pelaron" y nos duchamos. Al día siguiente nos dieron la ropa y al otro nos dieron el fusil (que aquí se llama CETME): por lo que hoy ya soy un soldado.
Aquí la vida e smuy estricta y con mucha disciplina. Lo que hacemos diariamente es lo siguiente:
-7h. nos levantamos y nos vestimos.
-7h 10 min formamos.
-7h. 30 min. Nos vamos a desayunar tras havernos afeitado, limpiado las botas y hacer la cama en
¡¡5 minutos!!
-8h hacemos instrucción.
-10h bocadillo.
-12h, 30min comida y hasta la 1, 30 libre.
-1h, 30 min hacemos instrucción o clases teóricas hasta las 6h.
- 6h-8h paseo por el campamento (teóricamente pues en el tiempo que estoy aquí todavía no lo he conseguido).
-8h a 8h 25 min, cena.
-De 8,30 a 10 tiempo libre dentro de la compañía para asearnos , ect y a las 10 a dormir.
La comida del mediodía es bastante buena pero solamente nos dan para comer de 10 a 12 min.
La cena es peor por lo que sólo he ido una vez ( la cena es libre).  El desayuno es bastante bueno pues consiste en zumo de frutas, un vaso de leche y bizcocho.

Como puedes ver la jornada es muy apretada, pues nos exigen mucho ya que tenemos que aprender en 26 días lo que otros que han ido anteriormente han aprendido en un mes y medio; pues como ya sabrás juramos el día 23, viernes (sé que te cae mal ese día). Lo único bueno que tiene esto es el compañerismo. En mi compañía hay de todo (canarios, vascos , maños, andaluces, gallegos, etc). De momento voy bastante bien, la instrucción la aprendo rápido y no me han arrestado todavía (cosa extraña, pues aquí por cualquier tontería te arrestan).
Me acuerdo mucho de ti, y tengo unas ganas enormes de verte, en la próxima carta que te escriba te mandaré una foto.

Besos: Fernando
P.D: Te quiero

2 comentarios:

Juanjo dijo...

Que interesante la carta como documento social y sobre todo humano
TYengo que decirte que yo me libre de la mili por miope.En la vida agradeci mas que me dijeran que era inutil total
Besazos guapa

pekosilla dijo...

Pues la verdad esque hubiera sido un puntazo, verte tirar granada sen nombre de Aristóteles, Rousseau y Sartre. Mi padre también era miope, pero supongo que tu tendrías más dioptrías. Entonces ¿hiciste servicios sociales ?