lunes, 29 de abril de 2013

Cine para pensar (capítulo 2): La justicia y la fraternidad están teñidas de rojo.


En el capítulo de hoy, avanzamos un poquito más en nuestro cinéfilo viaje pero no demasiado, pues la película que vamos a analizar está rodada en Suiza, producida por  franceses, y el director es polaco.
Se trata de el último episodio ( y también último trabajo de  Krzysztof Kieslowski) de la trilogia "Trois coleurs" .  "Rouge", (rojo), no os va a dejar indiferentes.

El director

Kieslowski nació es una Polonia perturbada por la guerra. Su origen humilde , y su constantes vaivenes con la tuberculosis durante su infancia, le obligaron a viajar  mucho en tren de ciudad en ciudad, de manera que la literatura se convirtió en una fiel compañera. Todo esto se plasma en el tono de sus películas, el se encarga de la mayor parte de sus guiones, de tipo infinitamente intimista y solitario.
Vive a los 16 años la eclosión comunista, y cuando comienza a estudiar cine, colabora en documentales de gran crítica al sistema. No obstante, Kieslowsky no mostraba odio al sistema , sino respeto.
En 1990  tras la caída del telón de acero, prueba suerte en Francia, donde el director se atreve con verdaderas obras de arte como "La doble vida de Verónica",  donde nos ofrece una meditación sobre el famoso tema del "doble" que supuestamente tenemos cada uno y sobre la sincronización entre dos vidas paralelas. Tema al que recurrirá en sus filmes posteriores.  El cineasta polaco confirma su estilo con su habilidad narrativa en esta enigmática y poética película que supone , al mismo tiempo, la llegada de un estilo liberado de la crítica social.
Posteriormente aparece la trilogía. 
Kieslowsky decide retirarse después de "Rouge" , y fallece en Marzo de 1996 a los 54 años de un ataque cardíaco.

La trilogía

Inspirada en los colores de la bandera francesa - Azul, Blanco y Rojo, donde  se ejemplifica alegóricamente las virtudes civiles que representan:  Libertad, Igualdad y Fraternidad. Kieslowski relaciona los colores de la bandera francesa con los ideales universales, además de homenajear al país que lo albergaba y hacia posible su continuidad profesional.
¿Pero es necesario un orden para estas películas? El director afirmó que ese orden no era estrictamente necesario. Si bien es cierto que son  tres historias separadas, aunque existe una progresión entre las mismas, y que cada película puede verse independientemente, existen múltiples elementos que como un rompecabezas se ensamblan y nos muestran el alma humana.
Algunos de estos son:  la reaparición de personajes de una película en otra, (en todas aparece una ancianita intentando empujar una botella en un contenedor de vidrios delante de los personajes de la Trilogía, y cada uno de ellos actúa de una forma diferente).
Otro elemento clave es la simbologia (los elementos tienen tantas interpretaciones como espectadores y nada de lo que aparece lo hace por casualidad). Por ejemplo el espejo y la ventana son dos objetos de un gran valor metalingüistico en el lenguaje kieslowskiano. El primero representa la imagen de la imagen, el lugar  donde se produce la constitución de la conciencia de un sujeto. La segunda marca los pasos entre el interior y el exterior. A diferencia de la puerta , no supone un tránsito físico sino un itinerario mental que reclama una penetración en el interior del personaje.
Simbólica es asimismo la escena del diluvio final donde los personajes de las tres películas emergen por este creador-juez-retirado que los confluye salvándose de un posible naufragio, siguiendo las reminiscencias biblícas del arca de Noé, completando tanto el ciclo de la creación como el de sus películas.
Otro elemento simbólico que me fascina de este cineasta es su forma de jugar con el azar, pues son los sucesos fortuitos los que modifican constantemente la existencia de sus personajes.
No es de extrañar. Las nociones de incertidumbre y aleatoreidad, enfrentadas a la creencia de que todos los fenómenos y sucesos del mundo obedecen a leyes causales, han desconcertado a la humanidad duranate mucho tiempo. A lo largo de mi corta vida, me he podido percatar de que constantemente nos enfrentamos a incertidumbres en el ambiente físico y social en el que vivimos. Por eso pienso que debería ser necesario formar a las personas en este arte de pensar, que aún hoy en día cuesta mucho de asimilar, ya que en una sociedad sometida a tensiones, estrés y situaciones continuas de cambio, se precisa el desarrollo de teorías basadas en el azar más que en leyes deterministas.

Actúa con cautela en cada uno de tus actos
pues cada decisión que tomes va a
influir en la vida de alguien.
(Krysztof Kieslowski)

Los actores también tienen su papel. Las tres mujeres que protagonizan  cada entrega son : Juliette Binoche en Azul; su personaje de mujer bella , intelectual y algo frívola nos parecería difícil de creer interpretado por cualquier otra actriz; Julie Delpy, es la Dominique ideal para Blanco; por último, Irène Jacob, en Rojo, descubierta por Kieslowski, reencarna a la perfección la bondad de su personaje.
Sin olvidar la aportación masculina, tenemos en Blanco  a  Zibigniew Zamachowski, quién retrata como nadie los malentredichos y torpezas a las que se ve sometido el personaje.  Jean -Louis Trintignant se encarga del juez en Rojo.


Rojo: el color de la justícia.


Un viejo juez, recluido en su casa de donde parece no haber salido hace años, en un intento de matar su soledad, elegida tras condenar a un procesado y una reflexión sobre la fatalidad del azar en su vida, se dedica a escuchar las conversaciones telefónicas de sus vecinos. Por este medio el juez descubre los secretos más íntimos de sus vecinos y da pronósticos sobre su futuro sin jamás intervenir. Se comporta exactamente como un espectador desentendido, mirón de la vida privada de otros. Este entretenimiento del juez es un delito.
Por otro lado, Valentine, una joven, se encuentra a la perra del juez atropellada en medio de la calle y decide cuidar de ella.
De esta forma , la bondad e inocencia de Valentine contrasta con el peso de conciencia del juez.
Vamos a analizar ciertos aspectos básicos de filosofía del Derecho de relevante importancia en la película:

  • Derecho a la intimidad: el que tenemos todos los ciudadanos a mantener una determinada parte de nuestras vidas privadas fuera del conocimiento de los demás y , como consecuencia de ejercer un control sobre la información relativa a la misma. En el filme los hilos telefónicos representan un medio de comunicación a través del cual las parejas (Valentine y Michel, Auguste y Karin) prueban vanamente acercarse y que paradójicamente sanciona su ruptura, es más la ocupación principal del juez es escuchar la conversaciones íntimas de sus vecinos.
  • Injerencias del juez:  Cuando Valentine le pide al juez que deje de escuchar, éste reconoce que toda su vida ha inmiscuido en la intimidad, en la esfera más íntima de los demás por razón de su oficio El juez debe hacer preguntas sugestivas, capciosas, preguntas que , a veces suponen una clara intromisión del Magistrado en la esfera de derechos exclusiva de los gobernados bajo el pretexto de salvaguardar los intereses del Estado. Asistimos, en ocasiones, a lo que podríamos denominar el "verdadero arte de interrogar", una verdadera tortura para el interrogado. ¿Dónde se encuentra la frontera, hasta dónde puede el juez llegar, de qué  modo es utilizado el poder del juez para que la búsqueda de la verdad se entrometa en la intimidad de los demás? ¿Dónde están los límites jurídicos a la investigación de la verdad por parte del juez? Desgraciadamente existe un abuso de poder, y éste es el precio que pagamos los ciudadanos para obtener la completa averiguación de la verdad.
  • ¿Por qué el ser humano delinque? La Criminología es la ciencia que se encarga de contestar a esta pregunta, analizando el crimen, el delincuente la víctima y el control social del del comportamiento desviado.  La criminología abarca por tanto, un conjunto amplio de comportamientos humanos  que acaban produciendo una reacción social  de rechazo. La reacción social más extrema  consiste en la persecución de los delitos a través de la Justícia penal.
Valentine: ¿No tiene usted miedo?
Juez: ¿Me pregunto lo que yo haría si estuviera en su lugar. Lo mismo que ellos.
Valentine: ¿Tiraría usted piedras?
Juez: ¿Si estuviera en su lugar?, pues claro. Y eso concierne también a todos los que he juzgado, con sus vidas, en sus circunstancias, yo robaría , mataría , mentíría, pues claro. Y todo porque yo no estaba en su piel sino en la mía.

       Observamos, que el juez , por una teoría criminológicamente  de corte sociológico para dar respuesta a la existencia de la delincuencia, pues si él hubiera sido el vecino espiado también hubiera tirado piedras.

  • La "verdad" judicial: No existe un camino seguro para el descubrimiento de la verdad o un procedimiento mecánico que nos conduzca a la misma. No hay paradigmas ni teorías fijas, todo es cambiante y movible, lo que conduce a que no haya una única verdad para definir la realidad. La verdad nunca es absoluta sino relativa y ello también es válido para el proceso penal donde el juez es un autor más en ese escenario social, en el que se intenta una arquitectura de la verdad. La verdad judicial como toda verdad, no dejaría de ser una verdad aproximativa. El proceso Penal por tanto, no debe entender la verdad judicial como verdad absoluta, sino como el deber de apoyar una condena sólo sobre aquello que indubitada e intersubjetivamente puede darse como probado.
  • La vanidad judicial.  El juez tiene siempre la razón pero no porque sea  más sabio que las otras partes que intervienen en el proceso sino porque es el último que se pronuncia y va detrás de él, no hay nadie que pueda corregirle. La verdad judicial responde  a una razón pragmática: en algún momento hay que cortar el hilo de los conflictos. El protagonismo de un juez puede tener importantes consecuencias sobre otro de los requisitos esenciales de la función jurisdiccional: la imparcialidad.
Juez: El solo hecho de poder decidir lo que es verdad y lo que no,
 ahora me parece una falta de modestia.
Valentine: Vanidad.
Juez: Vanidad. Sí.


Conclusiones:

Tres colores: Rojo  (al igual que todas las de Kieslowski) es una película para ver varias veces, no sólo por su infinidad de detalles, ni tan si quiera por el interés moral que despiertan los temas que  alberga, sino simplemente por el placer de dejarse llevar, de sentirse fluir por una poética alegoría en el que los sentidos confluyen en el color de la pasión, la sangre , la fraternidad y la justícia.

Os dejo con la banda sonora del compositor Zbigniew Preisner.
 Si ahora cerrais los ojos mientras escuchais este bolero, no sólo lograreis interpretar la película, sino que estoy segura que conseguireis teñir de rojo muchos aspectos de vuestras vidas.




Fuentes: "El color de la justícia" (Rosario Vicente Martínez)
                "Krysztof  Kieslowski. Tres colores: Rojo"  (Salvador Montalt)







2 comentarios:

Juanjo dijo...

Ufffffffffffff...menudo analisis mas completo Clara
Vi esta trilogia hace muchos años pero despues de leerte me han entrado ganas de revisarla para centrarme en detalles que antes me habian pasado inadvertidos
Felicidades....tambien podrias ser una estupenda critica cinematografica...una mas de tus virtudes¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Besazos

pekosilla dijo...

Muchas gracias de nuevo Juanjo, pero el mérito de esta entrada (que llevo pensando desde hace meses, por cierto) no es mío.
En primer lugar, mi interés por el director despertó en mi viaje a europa del este (o centro XD) este verano, pues para comprender la historia y el contexto de cada uno de los países que visité me informé de su cine. Así descubrí Polonia.
En segundo lugar, gracias a la filmoteca que me ha prestado casi toda su filmografía y también los libros que he utilizado para informarme.

Es cierto que me apasiona el buen cine, pues me ayuda a perfeccionar un aspecto de mi misma: la capacidad de observación.

Besos