lunes, 8 de abril de 2013

Reflexiones de un ascensor estropeado (capítulo 1): DUDO, LUEGO EXISTO


Dudo, luego existo

“Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; mas si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas.”

"El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo".
(Friedrich Wilhelm Nietzsche)

“El matrimonio es la principal causa de divorcio”
(Grouxo Marx)

-¡¡Riiiiinnngggg!! ¡¡Riiiiinnnngggg!!
-¿Quién es?
-¡Pero Candela por el amor de Dios! ¿No me digas que aún estás ahí arriba? ¡Haz el favor de bajar de una vez! ¡No vayas a llegar tarde también el día de tu boda!
-Sí mamá ahora bajo, es que estaba buscando el ramo.
-¡Pues venga , va!
No eran exactamente nervios los que acompañaban a la novia, sino más bien la inquietante sensación que cualquiera tiene al salir de casa antes de partir hacia un largo viaje, a un lugar lejano del que tardará en regresar. La sensación de haberte dejado algo.
Repasó mentalmente todos los detalles: zapatos impecables, velo bien puesto, el ligero bien sujeto (no fuera a ser que éste decidiera cobrar vida en medio del altar), la base de maquillaje  lo más natural posible (ni muy oscura ni muy clara) , labios no demasiado jugosos ( pues no quería que el primer beso de casada tuviera demasiado sabor  a carmín) y finalmente el ramo de clamelias color rosa pastel.
Cerró la puerta con firmeza y pulsó el botón del ascensor. Con minucioso detalle, estiró su brazo izquierdo para sujetar la puerta mientras con su brazo derecho elevaba la pomposa cola infinita para que no quedara ésta enganchada entre las alturas del rellano, y el estático vagón del ascensor.
“Allá vamos” pensó mientras pulsaba el botón de la planta baja. Cerró los ojos y cogió aire lentamente. “                PUUUUUMMM”  de momento un fuerte vaivén insonorizó el pequeño cascarón en el que se encontraba. Los números de las plantas se habían desvanecido de la pantalla, la novia intentó abrir la puerta pero fue incapaz. El ascensor se había quedado atrapado entre dos plantas, entre dos mundos.
Se vió de pronto en una frontera de armazón metálico.
 “¿Y  ahora qué? Tocó a la campanita que reencarnaba en botón de seguridad, y se encendió un contestador.
-“Alarmas Martinez, digamé”.
-“Verá es que me he quedado encerrada en el ascensor de la calle Primo de Rivera número 20.”
- “Hoy es domingo, señorita así que no prestamos servicio inmediato  a menos que sea caso máxima urgencia ,ya que su comunidad, ha contratado el seguro minímo, así que hasta dentro de dos horas ,no podemos acudir”.
- “¡Pero vamos a ver!¡Se trata de una emergencia!¡¡¡Me caso en menos de 20 minutos!!! ¿¿¿Cómo voy a esperar dos horas??? ¡Tengo a toda mi familia esperándome en la calle! ¡ Y mi prometido debe de estar ya en la puerta de la iglesia! ¿¿¿Es que van a amargarme usted y un ascensor roto el día más importante de mi vida???
-“No se ponga nerviosa señorita, estoy seguro de que su novio le va a querer igual. Ya veremos  lo que podemos hacer”.
Una impotencia mezclada por lágrimas con sabor a sal se apoderó de su ego. ¿Por qué le tenían que pasar estas cosas a ella?
 Entonces se fijó en su rostro reflejado en el espejo.
-“CHHHHH” “CHHHH” “Tú , si tú”, le habló su alter ego desde el vidrio transparente.
-“¿Yo? ¿Te refieres a mí?”.
-“¿A quién sino? Solamente estamos tu y yo aquí metidas en esta lata de sardinas.
-“Pero, ¿Qué es lo que quieres de mí …por qué me hablas?
-“Quiero que te mires las manos”
La novia juntó sus delicadas manos, aproximando pulgar con pulgar.
-“Ahora dime, ¿Qué crees que és lo que le hace falta?”
- “Sin duda, la alianza”.
-“Jajajaj ¡¡la alianza!!”- rexclamó riendo su alter ego.- “Y que significa para ti esa circunferencia interminable de metal”?
- “Bueno pues para mí la alianza representa un sentimiento global hacia la persona amada. Desde mi punto de vista significa una mezcla entre compromiso, fidelidad, amor…mmm…y …¡a sí! Una paradoja entre el cambio que va a dar lugar al comienzo de una vida coetáneo a la estabilidad que este punto de inflexión  representa en mi vida”.
-“Y dime, ¿sientes tu ese compromiso, fidelidad y amor hacia ti misma?
La novia levantó la vista hacia un punto fijo perdido en medio del techo del ascensor. De momento una claustrofóbica sensación se apoderó de su ser. Su rostro empalideció de momento. Sintió el vaivén de las olas de su existencia tambaleándose contra su proa vital.
-“¡No lo sé!”- exclamó a penas sin voz.
-“Tranquila, no es fácil contestar a esta pregunta, por eso he aprovechado el recorte de presupuestos de vuestra portería para que este ascensor me permitiera tenerte cara a cara”. Verás hace tiempo que te estoy observando, y me he percatado de algo que me asusta de verdad.”
-“¿El qué?”
-“ Careces de duda”.
-“¿¿Y que tiene eso de malo??””¿No se supone que es eso a lo que aspiran todas las futuras parejas?””¿Por qué demonios iba a arrepentirme de no dudar”?
-“¡¡Porque no te has parado a pensar!!¿Que no te das cuenta de que la indecisión es el espejo de nuestra trayectoria? Detrás de cada uno de nuestros pasos hay una vacilación, un tambaleo…una , una avería de ascensor. La duda es la reencarnación de la heterogeneidad que define al ser humano, esa paradoja de cambio y estabilidad con la que definías hace un momento  la alianza. La duda es la antítesis de las afirmaciones y negaciones rotundas, pues ésta siente un  odio bélico hacía el “Sí” y el “No”. La duda no busca complacer, busca reflexionar.
No  he llegado hasta aquí para que te veas reflejada en una imagen, he venido para que te percates de que ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo”
La novia se sentía cada vez más levitativa.
Entonces se percató de todo.
Apretó el botón del telefonillo de la compañía de alarmas.
-“Alarmas Martínez, dígame”
-“Oiga, que soy la chica de antes, la novia.”
-“Ya le he dicho que hasta dentro de una hora y media no podremos ir, lo siento de verás pero así van las cosas, tal y como está la situación…”
- “Sólo quería pedirles, que se tomen el tiempo que necesiten, pues yo también necesito tiempo…tiempo para dudar”.

A  Thais, mi hermana de convivencia  y al ascensor que le amargó unos minutos de su preciada existencia.

Me ha inspirado la banda sonora de "Todas las mañanas del mundo".



2 comentarios:

Juanjo dijo...

Me ha parecido un estreno de seccion maravilloso
Bien escrito y con una historia que me ha dejado enganchado desde el principio
Enhorabuena Clara
Y por lo demas comparto la conclusion de tu historia...nunca te fies de alguien que no dude nunca. Los sabios siempre dudan
Un besazo

pekosilla dijo...

jjajaj pues a veces la duda no me deja vivir!!

Muchas gracias por tu crítica, te prometo que el ascensor continuará estropeandose de verás.

besos