domingo, 12 de abril de 2015

Cine para pensar : La Nouvelle Vague (capítulo 2)


¿Es la verdad diferente de la mentira?





“El cine no es un arte que filma vida, es cine está entre el arte y la vida.”
(Jean- Luc Godard)


Godard es un director inconformista. Sus objetivos van mucho más allá del aspecto estético. Este hombrecillo escondido bajo un sombrero puntiagudo, gafas de sol oscuras y una cámara dispuesta a filmar los planos más atrevidos, no tiene otra inquietud que la de hacernos pensar a través del cine.
Con esta entrada, volvemos a remontar la suculenta sección del blog Cine para pensar a través de un director que ya nos hizo reflexionar con: “Mayo del 68 según Godard”.
Esta vez pondremos en marcha la máquina de pensar con la película Une Femme est une Femme (“Una mujer es una mujer”) que el director estrenó en 1961. Como todas sus películas, Godard defiende los principios básicos de la corriente cinematográfica a la que pertenece; la Nouvelle Vague, que dibujando un esbozo con papel reciclado y lápiz de punta fina serían: la repulsión por el cine de masas norteamericano y la defensa de un estilo moderno y callejero que respirara el urbanismo de un tiempo que cambiaba cada segundo.  Además, los hallazgos de Jean- Luc Godard, el abanderado de aquellos realizadores (entre los que se encontraban otros muchos como François Truffaut y Eric Rohmer), fueron a la narrativa fílmica lo que los de James Joyce a la novelística.

El argumento de Une Femme est une Femme, es más bien sencillo: reflejar desde un punto de vista femenino el tormento y pasión entrecruzada que supone mantener dos relaciones al mismo tiempo. Una vez más el triángulo amoroso que tanto atormentó y fascinó a los realizadores de la Nouvelle Vague.
La relación de Godard con las mujeres es verdaderamente trágica. En sus filmes esta relación se basa en el malentendido, la falta de comunicación. Los personajes no se ponen de acuerdo para expresar sus palabras, ni siquiera los sobrentendidos. Es decir, la verdad del otro es inaccesible.

 La protagonista de este filme, Ángela (interpretada por Anna Karina, pareja de Godard en ese momento y que supuso un apasionante escándalo amoroso) es el amor compartido de Émile y Alfred. En una de sus citas clandestinas con Alfred, ella le plantea un juego: “Dime algo verdadero seguido de algo falso. Pero no cambies de expresión en cada una de las declaraciones”.  Él lo hace y ella exclama “¡Pero la verdad debería parecer diferente de la mentira!”. Alfred ante la confirmación de la infidelidad de Angela, le plantea la siguiente cuestión: “Si las verdades y las mentiras son indistinguibles entre ellas, ¿qué es lo que hace que el mundo cobre sentido?”.
Jean-Luc Godard , indicando a uno de sus cámaras.

Para responder a esta ambiciosa pregunta, con la ayuda del autor del blog Confesiones de un lunático, y antiguo profesor de Filosofía en mis épocas de instituto, he decidido entrevistar a los filósofos que más reflexionaron sobre el concepto de verdad. De este modo desde Platón hasta Friedrich  Nietzsche, algunos grandes pensadores de la Historia van a demostrar su habilidad en la crítica cinematográfica a través del dilema planteado por Godard.

¡Empezamos el viaje!

Platón y Socrátes.

Hacerme con los dos pioneros de la filosofía occidental resultó una intrépida aventura ya que tuve que adentrarme hasta el fondo de la caverna para enfrentarme a las sombras que paseaban en su interior; el mundo visible, es decir, el mundo de los sentidos. Sólo al compartir conversación con estos dos defensores de la verdad conseguí dejar de ser prisionera de la caverna, salir de ella y adentrarme en el mundo inteligible o mundo de las ideas.

Su respuesta a la pregunta de Godard fue la siguiente:

- Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia.- Dijo Socrátes.- La ciencia humana consiste más en destruir errores que en descubrir verdades, por tanto la verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.- Y para aliviar los tormentos amorosos que tanto perturban al director, le recomendó: - Teme el amor de la mujer más que el odio del hombre, así que cásate, si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no, te volverás filósofo, lo que siempre es útil para el hombre.

Su discípulo Platón, continuó en la línea defensora de la Razón como puerta a lo eterno, a lo absoluto y verdadero. Estas fueron sus declaraciones:

-No es en los hombres, sino en las cosas mismas, donde es preciso buscar la verdad, de modo que hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad.- Al igual que su maestro, aconsejó al director refiriéndose a la condición amorosa.- Ves con cuidado Jean –Luc, pues al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta.

David Hume

Una tormenta escocesa casi impide mi visita al despacho de Hume, que me recibió con una cálida sonrisa. Gracias a la graduación del whisky que compartimos, conseguimos mitigar el frío y debutar una agradable conversación en la que las emociones fueron las protagonistas.

-La moral descansa fundamentalmente en los sentimientos y no en la Razón como afirmaron mis colegas griegos que acabas de entrevistar. Hay sentimientos morales, sentimientos que se despiertan en nosotros con ocasión de la percepción de ciertas acciones o cualidades de las personas.- Se sirvió otra copa y continuó.- El sentimiento moral básico es la humanidad: sentimiento positivo por la felicidad del género humano, y resentimiento por su miseria. Llamamos acciones virtuosas a todas las acciones que despiertan en nosotros dicho sentimiento, y vicios a las que despiertan en nosotros el sentimiento negativo.

-Entonces-le pregunté- Si Ángela  es infiel de forma recurrente, ¿deberían de creer en ella Émile y Alfred aunque ella les asegure lo contrario?

- La naturaleza no es uniforme y por tanto no podemos fiarnos de los hábitos.- consiguió pronunciar después de una larga carcajada-. Yo sí que creería en ella. Podrías llamarme estúpido pero  piensa un momento en el agua. Sabemos que empieza a hervir a cien grados centígrados. ¿Y si un día pongo un cazo a hervir y deja de hacerlo a esa temperatura? ¿Y si Ángela se decide una vez por alguno de los dos hombres y contradice lo que de ella sabíamos, es decir, nuestra costumbre sobre ella? El ser humano se compone de sus recuerdos, ya que nos basamos en estos para actuar, ¿y quién compone a estos recuerdos? Los sentimientos que nos produce una situación. Espero que ni Jean-Luc ni tú lo olvidéis; aunque la sociedad los estigmatice duramente, lo más importante son los sentimientos.

John Stuart Mill

Sin dejar atrás el clima gris del Reino Unido, cogí un tren rumbo a Londres para encontrarme con uno de los filósofos utilitaristas más ilustres. He de admitir que un té caliente ayuda a combatir la resaca nacida del whisky escocés.

-Bueno como bien sabes, además de filósofo soy economista.- Me recordó Mill después de un sorbo- Puede que eso influyera en mis teorías utilitaristas que consideran que la finalidad de la acción humana, (y específicamente la felicidad que se consigue a través de las acciones humanas) está vinculada a la realización de acciones útiles. Es decir, el utilitarismo afirma que es bueno aquello que es útil para ser felices, y por tanto tenemos que medir nuestros actos por sus consecuencias (útiles o inútiles) en vistas a la felicidad que provocan en nosotros, y en la sociedad.- Se levantó a por más azúcar- En este sentido, Émile y Alfred necesitan creer en Ángela, porque les es útil, es decir, les ayuda a ser felices.

Friedrich  Nietzsche:

Como buen transgresor, no esperaba encontrar a Nietzsche en su Alemania natal sino en una de sus ciudades más idolatradas: Venecia. Cuando abrí la puerta de su habitación lo encontré en tumbado en el suelo y de muy mal humor. “Está sufriendo uno de sus ataques de migraña”, pensé. Me senté a su lado. Sus ojos me miraron sorprendido detrás de un bigote monumental.

-Necesito que me ayudes.-le dije- Bueno, en realidad necesito que ayudes a Jean - Luc Godard. Necesita tu opinión sobre la Verdad.
Embriagado por una efervescencia pasional, Nietzsche se incorporó de un salto y comenzó a compartir sus pensamientos.

-¿Y por qué demonios desea conocer la Verdad?- dijo con una ironía digna de secuencia magistral.

-Porque el guión de una de sus películas lo enfrenta en un complejo embrollo amoroso.

-Vaya, malditas mujeres.-emitió un largo suspiro- En primer lugar dile que  la mujer perfecta es un tipo humano superior al varón perfecto, pero también es un ejemplar mucho más raro.

No pude evitar reírme a carcajadas.

-¿Qué te hace reír, desconocida mujer? Pues vas a reír más aún con el siguiente mensaje que debes enviarle a Jean-Luc de mi parte: el sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse.

-Godard necesita pasar una temporada a tu lado, sin duda. Ahora háblame de la Verdad.

-Supongo que sabrás que conmigo debes de encajar muy bien las palabras; sobre todo aquellas como “Verdad”, “Moral “ y  “Realidad” …y ¿cómo olvidarlo? La más maldita; “Dios”.- Sus pasos daban círculos por la habitación.- Al hombre de conocimiento le disgusta bajar al agua de la verdad no cuando está sucia, sino cuando no es profunda.- Se detuvo a observar los tejados de las casas venecianas. Tras unos segundos ,continuó con su discurso.- A veces la gente no quiere escuchar la verdad porque no quiere que sus ilusiones se vean destruidas.

-¿Y qué le digo respecto al sufrimiento que tanto refleja en sus películas?- le pregunté.

-Dile que el sufrimiento es necesario porque forma parte de la vida. Amar la vida es amar el sufrimiento porque es la prueba de nuestra existencia.- Volvió a mirar por la ventana.- Antes de que marches me gustaría decirte que le transmitas mi admiración hacia su creatividad, ya que ese es el espíritu que nos ayuda a crear una realidad paralela a la establecida por el gregarismo de nuestra sociedad, y de este modo estar más cerca del concepto de Superhombre.-Se volvió para mirarme.- Gracias por tu visita. Aunque parezca lo contrario, agradezco la compañía siempre y cuando ésta posea espíritu crítico. Pásate cuando quieras.


Y de esta forma finalizó mi entrevista. Una vez más se confirma: la filosofía es aplicable a cualquier aspecto de la vida y el cine no iba a ser una excepción.

Ahora debo trasladarme a París para agradecerle a, Jean- Luc, este apasionante viaje por los rincones del conocimiento. Espero que le ayuden como a mí.

Finalmente, manifestaros mi más sincera opinión: escojo el emotivismo moral de Hume junto con la crítica a la Verdad de Nietzsche.

¿Y vosotros, a que filósofo elegiríais para solventar el dilema de la verdad indistinguible de la mentira? 


Fuentes:
v  Cinematográficas:

·         Une Femme est une Femme- Jean-Luc Godard (1961)
·         Godard’s Ironic Erotics in “Une Femme est une Femme”- Ben Lacker.
·         Godard et les femmes (1960- 1983).- Philippe Sollers.
·         La Nouvelle Vague. La modernidad cinematográfica. - Javier Memba (T & B editores).

v  Filosóficas:

·         Juanjo Ruíz Cortina. Profesor de Filosofía y autor de varios libros de autores filosóficos, además del blog Confesiones de un lunático ( http://imbecilindomable.blogspot.com.es/)
·         Torre de Babel. (http://www.e-torredebabel.com)
·         Apunts Jota'O.Material de suport de l'assignatura de filosofia per alumnes de primer i segon de batxillerat. (http://www.xtec.cat/~jortiz15/)





2 comentarios:

Juan jose dijo...

Pues me ha encantado Clara,enhorabuena
Y muchas gracias por tu cita
Un beso

pecosilla dijo...

Mis agradecimientos son para ti, Juanjo. Es una suerte tener un filósofo de cabecera al que acudir en medio de una crisis de inspiración.

¡Al final vas a terminar regentando una consulta filosófica!

Un abrazo